Los triunfos opositores en varias provincias argentinas terminarían dibujando un mapa político en que no se veía desde 1999, e inclusive con cambios más profundos.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITELos triunfos opositores en varias provincias argentinas terminarían dibujando un mapa político en que no se veía desde 1999, e inclusive con cambios más profundos.
Este año, el último triunfo opositor se registró en Chubut, cortando con 20 años de hegemonía peronista.
La pésima gestión de Arcioni arrastró a su candidato Juan Pablo Luque, intendente de Comodoro Rivadavia, a una derrota contra el senador nacional Ignacio Torres. Derrota escueta, por 1.6%, pero derrota al fin.
Ya habíamos vivido el hecho en nuestra propia provincia, cuando Marcelo Orrego y Fabián Martín le arrebataron al peronismo la provincia que gobernaba, también, desde hace 20 años.
En San Luis el peronismo llevaba en el poder 40 años, y Alberto Rodríguez Saá vio como su candidato perdía contra Claudio Poggi, un ex compañero, ahora aliado al macrismo y al propio hermano del gobernador, Adolfo Rodríguez Saá. Otra interna mal conducida que termino en derrota del PJ.
En Neuquén, si bien no perdió el peronismo, sí lo hizo el oficialismo del MPN. La salvedad se puede dar en que el ganador, Rolo Figueroa, es hombre histórico del Movimiento Popular Neuquino, aunque díscolo e inorgánico. Pero a nadie le extrañaría su regreso al histórico partido provincial. De todas formas, para la estadística, es derrota oficialista.
Hasta aquí lo que se dio, pero está lo que puede suceder.
La elección en Santa Fe, a la luz de los resultados de las PASO, parece cosa juzgada. Si no se posa sobre la provincia una bandada de cisnes negros, el 10 de setiembre el larretista Maximiliano Pullaro será electo como el próximo gobernador de “la invencible”.
Entre Ríos podría ser otra provincia que juntos por el Cambio le arrebate al peronismo, con la candidatura del ex ministro de Mauricio Macri, Rogelio Frigerio. Este 13 de agosto Frigerio se encamina a ganar la PASO de Juntos por el Cambio, para enfrentar en las generales a Adán Bahl, el candidato del gobernador albertista Gustavo Bordet. Bordet se pegó a Alberto Fernández y no movió la fecha de los comicios. Ahora puede pagar esa decisión con el gobierno provincial.
El femicidio de Cecilia Strzyzowski convertirían en un vendaval los vientos de derrota en el Chaco. El Frente chaqueño, en el que Jorge Capitanich encabezó el binomio más votado, perdió las PASO contra Juntos por el Cambio, que consagró como candidato a gobernador de Leonardo Zdero. El oficialismo sumó con sus diez fórmulas (hay ley de lemas) el 36,83%, casi 6 puntos menos que la oposición, que obtuvo el 42,66%.
Otra provincia que podría dar el batacazo sería Buenos Aires, pero los números, por ahora, ratifican la marcha de Axel Kicillof hacia la reelección.
En 1999 cinco provincias votaron un color político distinto al que los venía gobernando: Tucumán, Entre Ríos, San Juan, Tierra del Fuego y Mendoza.
Este año ya tenemos a San juan, Chubut, San Luis, y Neuquén optando por partidos diferentes al gobernante. Si se suman santa Fe (dalo por hecho), Chaco y Entre Ríos (con grandes chances) se superaría aquella marca histórica.
