Alberto Fernández se sacó hace unos días una foto en Casa Rosada con Liz Solari y a Manuel Alfredo Martí, titular de la Unión Vegana Argentina (UVA). Ambos le entregaron al mandatario más de medio millón de firmas en contra del proyecto de granjas porcinas, destinadas a la exportación a China.
Inmediatamente comenzaron a circular rumores sobre lo mal que había caído la foto en la inmensa nación oriental, ya que se leía el mensaje "No al Acuerdo Porcino con China" y en sectores productivos nacionales.
A las pocas horas el ministro de Producción, Matías Kulfas debió salir a poner paños fríos en el asunto.
"El Presidente tuvo la deferencia de recibir a este sector, que representa menos del 1% de la población de todo el país. Fue un gesto de diálogo, de apertura como los que tiene el presidente, con lo cual no quiere decir que esté de acuerdo", señaló Kulfas.
"China es uno de los mayores demandantes del mercado mundial, y Argentina ha logrado exitosamente insertarse como proveedor", amplió.
"Argentina tiene tradición de un servicio de sanidad animal como el Senasa que es altamente eficiente, con lo cual hay que estar totalmente tranquilos en producir más carne, generando más empleo, sin tener ningún efecto disruptivo en el medio ambiente", explicó.
Kulfas desestimó "algunas observaciones muy cuestionables referidas a que esto puede ser una fuente de pandemia, cuando en realidad no hay ninguna relación entre el coronavirus con cuestiones vinculadas a la sanidad animal".
"El veganismo es una tendencia relativamente nueva. Respetamos que la gente decida no alimentarse con carne animal pero es una visión. Es respetable pero no puede condicionar el desarrollo del país"; concluyó.
Este acuerdo con China para impulsar el crecimiento del sector porcino y exportar al país asiático prevé inversiones de alrededor de US$ 3.500 millones durante los próximos cuatro años, y apunta a incrementar en 900.000 toneladas la producción de carne y a generar exportaciones por US$ 2.500 millones .