Es como preguntarle por el cierre de la cancha de River al
Rafa Di Zeo. Si bien muy gruesa, la analogía sirve para comprender mejor el
alcance de la medida que tomó juez federal Sebastián Casanello con la mina
sanjuanina Veladero de convocar a un declarado antiminero para que lo asesore
sobre un eventual cierre. Y que pone al desnudo sus intenciones.
Casanello viene siendo recurrentemente uno de los blancos
preferidos de Jorge Lanata, dilecto alfil anti K de los últimos años. Desde la
radio y su programa PPT, Lanata lo estigmatizó como "la tortuga”, bajo la
presunción de que el magistrado cajoneaba las causas de corrupción contra el
gobierno de CFK que le caían en su despacho.
Con el cambio de gobierno, Casanello se deshizo de ese
estigma en un único y rápido movimiento y con la destreza que tienen los
magistrados avezados en el oportunismo de leer los tiempos. Mandó a detener a
Lázaro Báez al aeródromo de Don Torcuato, cuando el empresario K viajaba
especialmente para dirigirse a declarar en su despacho. Le puso las esposas
ante las cámaras y lo hizo viajar bajo detención hasta sentarlo delante suyo.
Dejó de ser tortuga y se adaptó al paladar del momento de una sola finta.
A la misma hora y en el mismo despacho de Comodoro Py, sus
secretarios cocinaban una resolución que también tiene el mismo rumbo: hacerse
amigo del discurso predominante, en especial en Buenos Aires que es donde
prestan atención los integrantes del Concejo de la Magistratura que lo tienen
en jaque por las denuncias en su contra presentadas justamente en los tiempos
en que era cliente preferencial de las cargadas de Lanata. Con copia adjuntada
a la Corte Suprema, donde su jefe máximo Lorenzetti destila compromiso ambiental
desde su cuna rafaelina, provincia de Santa Fe.
Con fecha 1 de abril, ordenó incorporar a un reconocido
antiminero global como el hidrogeológico Robert Morán a la comisión que él
mismo constituyó para recibir asesoramiento sobre el pedido de la querella en
la causa que Casanello –ex tortuga- instruye con la velocidad de un rayo.
Adivina, adivinador: ¿Qué dirá Morán, de públicas posturas en contra de la
minería a cielo abierto, sobre la producción en Veladero, que es una mina a
cielo abierto?
Hubo dos decisiones de Casanello que llamaron mucho la
atención. La primera fue el hecho de haber designado a integrantes de la
Asamblea Jáchal no se toca como integrantes de la comisión que lo asesorará
para decidir el cierre temporal de la mina. Es que ese pedido fue realizado por
los querellantes en la causa, es decir la propia asamblea a la que Casanello
aceptó en esa condición. O sea que al aceptarlos como querellantes, el juez
concede que la asamblea tiene un interés particular en la causa, por lo tanto
no se explica cómo también los incluye en el equipo de árbitros.
Empeoró la situación con el exhorto de Casanello del 1 de
abril, en la que se supo que uno de los designados fue justamente Robert Morán,
especialista estadounidense de la Universidad de Texas y fuerte activista
ambientalista relacionado con Greenpeace. Entidad global para la que redactó
varios informes, uno de ellos particularmente cuestionador de la minería a
cielo abierto. Resultado cantado, tratándose de un especialista con una opinión
ya conocida sobre el asunto, que se le pregunte por lo mismo sobre lo que viene
militando desde hace años.
Encima, el aterrizaje se produce en condiciones también para
el asombro. Primero, porque su llegada también fue propuesta por la asamblea
jachallera y aceptada por Casanello, por lo que le cabe la misma objeción de
neutralidad que en el caso anterior. Segundo, porque lo hizo de una manera nada
relacionada con su anterior apodo de tortuga: inspirado por la urgencia de
aprovechar su permanencia en el país entre el 6 y el 11 de abril. Tercero,
porque ordena su ingreso a la mina junto a dos acompañantes, a quienes no
identifica ni detalla su actividad o condición, por lo que se abre la
imaginación para calcular qué harán esos "acompañantes”.
En trazos gruesos, lo que le requiere Casanello a la
comisión que conformó es que se expida sobre cómo funciona todo el proceso
interno de la mina. En un documento que luego tomará en cuenta para determinar
si cierra o no el proyecto. Que detalle el proceso, que indique posibles fallas,
que verifique los trabajos que se hicieron luego del derrame, verifique la
capacidad de los operarios, etc.
Y un punto final, de resultado inquietante para cualquier
actividad industrial. Que "proponga para
el caso de considerar que los procedimientos no logran neutralizar de modo
absoluto los riesgos asociados a la actividad, cuáles serían los adecuados para
que ello ocurra”. No es demasiado aventurado presagiar qué opinará al respecto
una persona como Morán –o cualquier militante antiminero como los también
designados en la asamblea- que ya tiene hace tiempo una postura tomada sobre la
minería a cielo abierto. En derecho liso y llano, podría impugnarse por haber
ya emitido juicio previo, si es como este caso que le piden opinión sobre una
mina a cielo abierto y ya escribió infinitos informes en su contra. En criollo,
ninguna industria o hasta actividad agrícola puede arrojar certeza absoluta a
priori de que no haya riesgos de accidentes.
Tendrá entonces Casanello finalmente el soporte técnico que
necesita si lo que quiere es cerrar la mina, como solicitaron quienes también
conforman la comisión asesora del juez. Y parece, a juzgar por los pasos que
está dando, que es lo que quiere. Sin emplear para nada los tiempos dilatados
de su apodo de tortuga en tiempos de Lanata: se expedirá en los próximos 20
días luego de que la comisión se expida.
Parece resuelto. En el mismo exhorto en que designó a Morán
agregó una orden de allanamiento eventual para el caso en que la empresa
resista el ingreso de Moran y sus acompañantes. Tiene previsto que será una
medida complicada, que despertará reacciones, que hasta ahora no pasan de la
voz engolada de un sector minero que sigue encerrado en su propio juego.
Sonará lindo en la Capital Federal, en los alrededores de su
despacho: El juez que cerró una mina a cielo abierto, podrá sostener en un
título o una marquesina. Total en San Juan a quién le importa.
La frases firmadas por Morán en el informe de Greenpeace:
-"Los métodos a cielo abierto son los más económicos y
rápidos para extraer los minerales. Sin embargo, esta metodología es a menudo
la más contaminante, dado que también genera enormes cantidades de desechos de
roca y polvo, y contamina grandes cantidades de agua, teniendo consecuencias
perjudiciales para el medio ambiente”.
-"Nótese que los residuos de la minería a cielo abierto y su
procesamiento (predominantemente desechos de roca y colas) permanecerán en el
sitio PARA SIEMPRE, no simplemente de 50 a 100 años, sino PARA SIEMPRE”.