"Me pueden meter presa pero no me van a callar",
sostuvo la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en un acto ante miles
de militantes que se acercaron a
apoyarla en los tribunales de Comodoro Py, luego de su indagatoria frente al
juez Claudio Bonadio.
Ante una multitud, la ex mandataria pidió "reflexionar
juntos, recordando la historia” para ver que no es el primer caso de un ex
presidente perseguido por la Justicia. Puso como ejemplos al derrocamiento de
Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón, con las consecuentes causas judiciales
que se armaron luego de esos hechos.
En ese sentido, Cristina remarcó que "no podrían haberse
consumado los atropellos y desgracias sobre tantos argentinos y argentinas sin
la complicidad del Poder Judicial”. Y subrayó: "Estoy segura de que si pudieran
prohibir la letra K del abecedario, lo harían”.
Al señalar el edificio de Comodoro Py, Cristina se quejó de
algunas causas que duermen hace años en tribunales. "Algunos como el caso
Graiver y crímenes de lesa humanidad siguen en este edificio. Adentro de este
edificio, en algún despacho, en algún cajón, en algún basurero, esta la causa
de apropiación ilegitima, torturas yd desapoderamiento de la familia Graiver
que aun espera justicia en la Argentina”, señaló.
"Quiero que la gente vuelva a ser feliz en la República
Argentina: quiero que vuelva a tener libertad”, remarcó la dirigente, al tiempo
que cuestionó la detención de Milagro Sala. "Que una dirigente social como
Milagro Sala esté encarcelada sin que sepa a ciencia cierta de qué se la acusa,
por qué se la juzga, atenta contra los derechos y garantías de una democracia”,
consideró.