El estrés de la campaña bonaerense en 2015 y la llegada al
poder en la Provincia de Buenos Aires no fueron gratis para María Eugenia
Vidal. Según pudo saber BigBang en exclusivo, la gobernadora está en franco
proceso de separación de su marido, el intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro.
Tras 20 años juntos, Vidal y Tagliaferro se estarían separando
y por estos días buscarían la forma de encarar un proceso que, en principio, es
irreversible. La falta de tiempo, el desgaste por la campaña y las
consecuencias de los años pesaron sobre una decisión conjunta.
Diciembre de 1998. El casamiento entre Vidal y Tagliaferro.
Si bien no sería un proceso traumático, la relación se dañó
visiblemente en la campaña de 2015. Las presiones, las amenazas y el espeso
clima que se creó alrededor de la familia Tagliaferro-Vidal detonó el vínculo
entre ellos.
Sin embargo, los años juntos y la buena sintonía entre las
familias de ambos hicieron repensar, durante meses, cualquier decisión. Hoy, la
determinación de un alejamiento terminó siendo necesaria.
En los últimos tiempos prácticamente no tenían tiempo para
dialogar ni tener esos espacios que los llevaron a estar juntos: al poco tiempo
de conocerse, en 1996, solían pasar horas charlando en el parqué del piso de
madera que tenía él en Almagro, en un departamento donde llegaron a vivir
juntos. Política, música, libros, eran parte de sus largos diálogos.
"No sé si se podrían bancar otra campaña como la de 2015”,
alcanzó a esbozar un allegado a la familia. Actualmente la distancia es
notoria: hay días en las que ella pasa todo el día en la Gobernación en La
Plata, mientras que él trabaja hasta 14 horas por día en la intendencia de
Morón, dedicado exclusivamente a la gestión con la que soñó desde que era
militante peronista en su juventud. Desde noviembre del año pasado
prácticamente no encontraron espacios juntos.
UN VÍNCULO HISTÓRICO
Se conocieron en la Universidad Católica Argentina. Él
estaba un año adelantado. Compartieron un grupo de amigos (a muchos de ellos
aún los siguen viendo) durante largos meses hasta que él comenzó a insistirle
con salir al cine. Ambos venían de separarse. Ella tardó en aceptó. Pero cuando
lo hizo, en agosto de 1996, nunca más se separó de él.
Se casaron en diciembre de 1998 y hasta Horacio Rodríguez
Larreta estuvo presente ese día. Tuvieron tres hijos (Camila, de 15; María
José, de 13; y Pedro, de 7). Él fue clave para ella: la contuvo cuando perdió
su primera embarazo. Ella también lo bancó: colaboró con su carrera política e
intentó hacer equilibrio entre su trabajo como ministra de Desarrollo Social, y
luego vicejefa, con "ser mamá”. Aunque no solían gritar, podían pasar un día
entero sin hablarse. Él, y su origen napolitano; ella, y su impronta catalana.
Vidal y Tagliaferro de la mano. 20 años pasaron desde que se
pusieron de novios.
Compartían varios grupos de amigos y solían viajar con sus
hijos. Puerto Madryn (donde vive una de las parejas más cercanas a la ahora ex
pareja) y la costa Atlántica (Villa Gesell y luego Pinamar) fueron los destinos
más recurrentes. Siempre en familia.
Para Vidal el proceso no es nada fácil. En su vida sólo tuvo
tres novios. Y Tagliaferro fue el tercero. Tuvo una adolescencia y una juventud
tranquila. Prefería los bares y las reuniones en casa a los boliches y la noche
hasta altas horas.
Hoy, con la separación consumada, preparan un alejamiento
ordenado. La buena relación que los vinculó en 1996 no cesó y llegarían
rápidamente a un acuerdo. Como en su propia vida, la gobernadora bonaerense
tendrá que acordar cómo será su nuevo futuro sin su marido. Otro cambio más en
su vida.