El traspaso de mando en Rivadavia tiene un capítulo
escandaloso y tiene que ver con el personal contratado. Tal como había
anticipado tras ganar las elecciones, el intendente electo Fabián Martín dejó
sin efecto 160 contratos que fueron realizados por la intendenta saliente, Ana
María López de Herrera. Debido a los despidos, se armaron ollas populares en la
puerta del palacio municipal y también protestas con respaldo sindical.
"Vamos a tratar de ser los más austeros posibles en
nuestra gestión y la cantidad de contratados era muy alta. Cuando esta gestión
asumió había 320 contratados y ahora hay 1.200. Además durante este año se ha
duplicado, en los últimos 5 o 6 meses se han nombrado a nuevos empleados y esto
juega en contra de las arcas municipales”, dijo Martín.
Fabián Martín y Ana María López de Herrera se conocen desde
hace muchos años, exactamente los que llevan compitiendo por el municipio de
Rivadavia. La primera vez, 4 años atrás, fue ella la que asomó como mandataria
ante el resultado electoral, el abogado se tomó desquite esta vez y le quitó el
mando comunal.
Las protestas seguirán, según aseguraron los representantes
gremiales que representan a los contratados despedidos. Desde la municipalidad,
Martín aseguró que revisarán uno a uno los contratos, que buscarán analizar los
casos y ver quiénes pueden quedarse a trabajar.