En un contundente fallo que marca un precedente en la provincia, la Justicia penal le puso punto final -por ahora- a la estrategia defensiva de Miguel Alejandro Deiana, un hombre que durante años sometió a sus parejas a un calvario de violencia física, psicológica y sexual. A pesar de su actitud profundamente machista y de haberse mostrado siempre de manera hostil frente a la prensa, el Tribunal de Impugnación confirmó su culpabilidad y lo envió tras las rejas.
El caso cobró gran relevancia en la provincia no solo por la crudeza de los hechos denunciados ante la UFI CAVIG, sino por la postura que mantuvo el acusado durante todo el proceso. Deiana replicó una y otra vez su inocencia, buscando desligarse de los problemas con sus parejas y argumentando que las graves acusaciones en su contra eran un "complot" motivado por el despecho. Según su defensa, todo se trataba de falsas denuncias.
El proceso judicial estuvo marcado por el dolor y la tragedia, ya que una de las tres mujeres que lo denunciaron falleció durante el transcurso de la investigación. Las otras dos víctimas siguieron al frente, sosteniendo sus testimonios a lo largo de todo el debate. En primera instancia, en un juicio ordinario, Deiana fue condenado a ocho años y seis meses de prisión por los delitos de abuso sexual y lesiones leves agravadas.
Ante esto, la defensa impugnó el fallo insistiendo en la falta de pruebas físicas y en la teoría de la falsa denuncia. Sin embargo, el juez Juan Carlos Caballero Vidal, del Tribunal de Impugnación, rechazó de plano estos argumentos, señalando que exigir resistencia heroica a las víctimas se basa en "estereotipos de género jurídicamente inadmisibles"; expresaron fuentes judiciales.
Si bien el TI (Tribunal de Impugnación) lo absolvió por el beneficio de la duda respecto a las lesiones de la víctima fallecida -ya que la defensa no pudo contrainterrogarla-, confirmó plenamente los abusos contra las otras dos mujeres, fijando una pena definitiva de ocho años de prisión de cumplimiento efectivo.
La insistente estrategia de Deiana de escudarse en la figura de la "falsa denuncia" es un recurso que, según los datos oficiales, choca de frente con la realidad judicial del país. Un reciente y exhaustivo informe del Observatorio de Violencia de Género (OVG) de los Ministerios Públicos revela que la falsa denuncia es un fenómeno absolutamente marginal en Argentina.
De acuerdo al relevamiento federal que abarcó el período 2023-2025, sobre más de 8 millones de investigaciones penales, las falsas denuncias representan apenas el 0,09% del total, es decir, menos de una causa cada mil. Aún más revelador es el hecho de que, de ese ínfimo porcentaje, el 86% corresponde a conflictos vecinales o patrimoniales, y solo un 8% está vinculado a causas de violencia de género. Las estadísticas del OVG demuestran que el verdadero problema estructural no son las mujeres que mienten, sino el enorme subregistro: el 77% de las víctimas de violencia de pareja nunca llega a realizar una denuncia.
Con este fallo definitivo, la Justicia sanjuanina no solo le dio la razón a las víctimas que padecieron la violencia de Deiana, sino que también desterró jurídicamente el relato mediático del complot.
Chapa de violencia de género 1