Manejar en estado de ebriedad, negarse al desoje y al examen de orina, incumplimiento a las disposiciones legales y afectar el prestigio de la institución policial. Con estos argumentos, la Policía de San Juan echó a un sargento que en 2022 chocó a bordo de su camioneta mientras conducía alcoholizado y que después no quiso someterse a las pruebas de rigor.
El decreto provincial por el cual se hizo pública de expulsión de las filas de la fuerza provincial se conoció esta semana y recayó contra el sargento Darío Bernabé Arnaez Muñoz. El sumario contra este policía se originó a consecuencia del accidente que protagonizó el 24 de julio de 2022 sobre la ruta 491, a la altura del Río Jáchal.
Arnaez Muñoz viajaba en su Ford Ranger por dicha ruta cuando perdió el control y se estrelló con un extremo del puente que cruza ese río, en las afueras de Jáchal. Aquella vez, el sargento fue auxiliado y trasladado al Hospital San José. Según los testimonios, el policía balbuceaba y presentaba signos evidentes de estar ebrio.
Cuando quisieron tomarle una muestra de sangre para saber el grado de alcohol en sangre, el policía se negó. También se opuso al examen de orina, tal como exigen el procedimiento a todas personas involucradas en siniestros viales.
Esa actitud del policía originó la apertura de una causa contravencional por no someterse al procedimiento que marca la ley, a la vez que le iniciaron un sumario administrativo ya que era un miembro de la Policía y no podía negarse a cumplir las disposiciones vigentes.
Al momento de hacer su descargo, el sargento Arnaez Muñoz aseguró que el accidente se produjo por culpa de otro conductor que hizo una maniobra peligrosa y casi lo choca de frente. Además, explicó que no se sometió a la extracción de sangre debido a que es diabético.
Las autoridades policiales no le dieron valor a esas explicaciones y pidieron sancionar al sargento. En septiembre de 2022, Arnaez Muñoz presentó un recurso para evitar el castigo, pero fue rechazado. En principio, propusieron días de suspensión como castigo, pero la Jefatura luego exigió una pena más dura. Esta semana se conoció la resolución: fue la expulsión de la fuerza mediante la cesantía.