Lo que debería haber sido una jornada tranquila en el departamento de Rivadavia se transformó en un nuevo foco de indignación social este jueves pasado. Una imagen captada por el teléfono de un vecino atento reveló el momento exacto en que un individuo sustraía una farola de una plaza en la zona de La Bebida.
La foto, que se multiplicó en minutos a través de redes sociales y grupos de WhatsApp y que fue publicada por Telesol Diario, no solo exponen la impunidad del delincuente, sino que desnudan una crisis de convivencia que afecta a toda la comunidad.
Este hecho no es un incidente fortuito ni una anécdota aislada. Por el contrario, representa un eslabón más en una cadena de daños que vienen sufriendo las áreas recreativas del departamento. El mobiliario urbano, diseñado para el esparcimiento de familias, niños y adultos mayores, se ha convertido en el blanco constante de ataques que desmantelan la infraestructura local.
"Lamentablemente, ya nada dura. No hay plaza, ni luminarias, ni parquizado que se mantenga en pie. Si hiciéramos un inventario del dinero que se pierde en reparaciones de polideportivos y espacios verdes, la cifra sería astronómica", relató con resignación un residente de la zona .
Ante este panorama, los vecinos no solo exigen una presencia policial más activa y controles estrictos, sino también un llamado a la conciencia ciudadana. Advierten que cada peso destinado a reponer lo robado es dinero que se resta a la creación de nuevos proyectos o a la mejora de los servicios esenciales del barrio.