La vivienda de una mujer en Santa Lucía fue allanada por las autoridades y se encontraron con la casa del horror, puesto que hallaron basura acumulada, bolsas de carne en estado de descomposición y animales encerrados y abandonados. Por el hecho, intervino la Justicia, los perros y gatos fueron rescatados y la propietaria del domicilio quedó en la mira.
En ese marco, surgen varios interrogantes como por ejemplo si el maltrato animal es considerado un delito en el país y, como consecuencia, qué pena le puede caber a alguien que incurre en él. Es por ello que Tiempo de San Juan acudió a fuentes allegadas al caso para responder las consultas.
En primer término, el titular de la Policía Ecológica, Cristian Villafañe, le confirmó a este medio que la Ley 14.346 establece al maltrato animal como un delito castigado por el Código Penal Argentino. En sus artículos prevé una pena que va de 15 días a un año de prisión, por lo que en efecto quien lo infringe no termina tras las rejas ya que las penas de cumplimiento efectivo son a partir de los 3 años.
Villafañe explicó que si bien si división prestó colaboración en el rescate de las mascotas, los miembros de la Policía que llevan la investigación del caso pertenecen a la Comisaría 5ta, con jurisdicción en el barrio Centro Empleados de Comercio.
Las actuaciones policiales están, como corresponde, bajo las órdenes del Segundo Juzgado Correccional a cargo de la jueza María Carolina Parra. Es esa dependencia judicial la que definirá si María Del Carmen, la propietaria del domicilio que quedó en el ojo de la tormenta, incurrió en un delito.
A pesar de las sospechas de que habrían restos de animales muertos y que la sueña de casa los habría matado para hacer brujerías, el Jefe de la 5ta, Marcelo Paredes, negó que esto fuera posible. No obstante, le afirmó a este diario que no está descartada la comisión de un delito. Es que el estado de abandono de los animales era evidente y eso es maltrato animal.
Por otro lado y más allá de la realidad con la que las autoridades se encuentren, habría un elemento que torna el caso aún más impredecible y ese es el estado mental de la mujer en la mira. Si bien confirmar tal cosa sin contar con el aval de un profesional sería adelantarse a la propia justicia, pese a los comentarios de los vecinos que la conocen de años, cronistas de este diario mantuvieron contacto con ella y constataron que no está en sus cabales.