Después del revuelo que se generó por los animales que fueron encontrados en estado de abandono en el interior de una casa de Santa Lucía, Tiempo de San Juan llegó hasta la casa del horror y se encontró con la propietaria en el lugar de los hechos, situados en el barrio Centro Empleados de Comercio. La misma ofreció un relato incongruente, aunque prestó defensa por todo lo que se dijo y las acusaciones maltrato animal.
Tal y como lo confirmó el comisario Marcelo Paredes de la Seccional 5ta a este diario, la mujer que quedó en el ojo de la tormenta, María Del Carmen, aseguró que no reside en el domicilio ubicado en calle 26 de Septiembre. Sin embargo, allí tenía a varios perros y gatos encerrados que no cuidaba debidamente, por lo que personal de la Policía Ecológica, junto a proteccionistas y efectivos de la comisaría con jurisdicción secuestraron a los animales en un allanamiento.
En el procedimiento que se llevó adelante, quienes intervinieron se llevaron una sorpresa con la escena que hallaron: un sitio minado por materia fecal de los animales, un olor nauseabundo y una heladera con carne podrida. A pesar de que se sospechaba que podrían ser restos de las mascotas, un veterinario y médico legista constataron que se trataba de carne vacuna y pollo en estado de descomposición.
Desde la vereda de la casa se puede percibir el fuerte olor que se desprende del interior del lugar. Casualmente, en el jardín, regando las plantas está ella, la mujer que fue denunciada por maltrato animal y que podría tener problemas con la justicia por infringir la Ley 14.346. "Quiero decir que no soy ninguna sucia, que no vivo acá", indicó antes de iniciar con un discurso errático y fantasioso.
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Poco importa lo que dijo sobre brujerías, malas energías y las voces que escucha dentro de su cabeza. Lo cierto es que sus expresiones dan cuenta de que se trata de alguien que no se encuentra en sus cabales, por lo que no tenía sentido continuar con la entrevista. Eso sí, nobleza obliga por el compromiso asumido con ella, reproducir lo que pidió una y otra vez que se diera a conocer. "La casa está embrujada, un cura va a venir a comprobarlo", señaló.
La mujer que dijo ser hija de un financista conocido décadas pasadas, que comentó haber estudiado Medicina en Córdoba, aseveró que tiene conflictos con su hermano, ya que él pretende quedarse con la vivienda. Es por ello que advirtió que fue él quien le dio aviso a la Policía de todo.
Pese a las explicaciones de María Del Carmen, quienes encendieron las alarmas fueron los mismos vecinos en reiteradas ocasiones, hasta que finalmente las autoridades activaron el operativo. Mientras la mujer charla con los cronistas de este medio, las personas que viven en sus cercanías pasan, evitan mantener contacto visual con ella, saludan tímidamente y, si realizan algún tipo de expresión, es de desprecio.
Está claro, a juzgar por esas interacciones, no es bienvenida en el lugar. No obstante, María Del Carmen no tiene registro de ello.
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Fuentes oficiales le dijeron a este diario que se elevó un informe en el que se le solicita al Estado un abordaje para con la mujer de edad avanzada.