La seguidilla delictiva de Kevin Carlos Escobar llegó a su fin esta semana en los tribunales sanjuaninos. Tras meses de evadir a la justicia y acumular denuncias por diversos robos en Capital y Rawson, el imputado aceptó su culpabilidad en un juicio abreviado, lo que le valió el traslado inmediato al Servicio Penitenciario Provincial.
Un raid delictivo que comenzó en 2025
La caída de Escobar no fue casualidad, sino el resultado de un historial que comenzó a documentarse el 8 de diciembre de 2025. Aquella mañana, cerca de las 08:45, el malviviente ingresó a una vivienda en la Avenida José Ignacio de la Roza. Sin necesidad de ejercer violencia, Escobar se tomó el tiempo de "vaciar" la propiedad, sustrayendo dos notebooks (una Samsung bordó y otra gris), herramientas (un taladro Black & Decker), una minipimer e Indumentaria variada (mochilas, zapatillas Adidas, camperas y calzas).
A pesar de su audacia, vecinos del lugar lo fotografiaron mientras cargaba el botín. Tras un aviso a la Policía, fue interceptado en calle España y Las Heras. Si bien en aquel momento quedó vinculado a la causa, Escobar demostró su desprecio por la ley al no presentarse a las audiencias de febrero y marzo de 2026, lo que motivó que la Justicia ordenara su rebeldía y captura.
Mientras se encontraba prófugo, Escobar no cesó su actividad. El 23 de abril de 2026, una vecina de calle Catamarca, en Capital, lo sorprendió saliendo de su domicilio. Gracias a las cámaras de seguridad de un local de ropa colindante, se pudo confirmar que el sujeto había sustraído un teléfono Motorola G60 tras meter la mano por la ventana de la cocina.
Apenas tres días después, el 26 de abril, Escobar volvió a atacar. Esta vez el blanco fue una barbería en calle General Acha. Utilizando un martillo rojo, destrozó el vidrio blindex del local y se llevó un arsenal de herramientas de trabajo: tres máquinas de cortar pelo (marcas Wahl y Kemei) y una afeitadora; diez tijeras profesionales y diez envases de cera; y parlantes, alfombras térmicas y una riñonera de cuero.
Ante la contundencia de las pruebas presentada por el fiscal Juan Manuel Gálvez y el ayudante fiscal Juan Manuel García Castrillón en la acumulación de legajos, la defensa de Escobar optó por un acuerdo de juicio abreviado. El acusado reconoció ser el autor de los tres robos. Finalmente, el juez interviniente homologó el acuerdo, dictando una pena de 8 meses de prisión de cumplimiento efectivo.