Maximiliano Exequiel Alé se sentó frente al juez de Garantías y, lejos de mostrar signos de empatía por la madre de sus hijos, la que sufrió severas lesiones en el rostro y en el cuello tras el brutal ataque, tuvo una conducta que llamó la atención. No le impactó el estado de la mujer que pudo ver con sus propios ojos, sino lo que se decía de él y de sus supuestas acciones.