El sistema penal es el escenario de un fuerte cruce legal entre la cúpula saliente de la fuerza y un exoficial con alta exposición en redes sociales. El exjefe de la Policía de San Juan, Luis Walter Martínez, formalizó una denuncia por el delito de injurias contra Gabriel Riveros Alday, tras una serie de publicaciones en la plataforma TikTok donde el exsubordinado lo calificó abiertamente como "corrupto".
El conflicto escaló a la justicia luego de que Martínez considerara que los términos utilizados por Riveros Alday son agraviantes y afectan de manera directa su prestigio profesional y su entorno familiar. Sin embargo, lejos de amedrentarse, el exoficial mantuvo su postura durante la audiencia de presentación de pruebas.
A la salida de los tribunales, Riveros Alday no solo ratificó sus dichos ante la prensa, sino que desafió la denuncia: “Fui denunciado por la palabra corrupción. Al señor Martínez le molesta, pero el juicio es sencillo: solo tengo que justificar por qué lo digo”, expresó a medios presentes.
El imputado vinculó sus acusaciones a presuntas irregularidades estructurales dentro de la institución, mencionando específicamente causas judiciales vigentes por anomalías en la Contaduría de la Policía, así como supuestos robos de adicionales, autopartes y combustibles. "Hay muchas pruebas. El jefe de policía no puede decir que no estaba al tanto de las transferencias ilegales o de los descuentos que sufrían los funcionarios en sus adicionales", disparó el exefectivo.
El antecedente en Rawson y la denuncia de desamparo
Gabriel Riveros Alday no es un nombre nuevo en las crónicas policiales. En 2025, fue protagonista de un grave y confuso episodio en el Barrio La Estación, Rawson, donde fue baleado. Tras pasar por un delicado estado de salud y ser trasladado a sala común, el exoficial utilizó sus redes sociales para agradecer el apoyo de la comunidad y para apuntar contra la problemática de los menores que delinquen.
En ese momento dijo que era miembro de la policía, pero no estaba cumpliendo funciones, sino que estaba suspendido y estaba en proceso de ser cesanteado.
Ese mismo oficial asegura ser víctima de una persecución administrativa. "A mí me balearon cumpliendo funciones y quedé desamparado. Han violado mis derechos humanos", afirmó Riveros Alday, quien sostiene que su proceso de cesantía es una represalia por haber denunciado hechos de corrupción y supuesta trata de personas dentro de la Policía de San Juan. Además, señaló que cuenta con respaldo internacional para su defensa legal; dijo a Canal 13 San Juan.
Por su parte, Luis Walter Martínez se presentó ante la Justicia con el patrocinio de sus abogados, manteniendo un perfil bajo pero firme. El exjefe policial insistió en que su objetivo primordial es resguardar su integridad ante las opiniones vertidas en redes sociales, las cuales considera ataques infundados a su honor.
"Creo en la Justicia y a través de ella se puede llegar al esclarecimiento. Una vez que culmine este proceso, seré más amplio en el tema, como siempre lo he hecho en la función pública", declaró escuetamente Martínez al retirarse de la sede judicial.