Cuando se creía que ya no funcionaban las viejas modalidades de estafas del “cuento del tío”, siempre aparece un caso que demuestra que siguen siendo efectivas. Días atrás, la que cayó en la trampa fue una anciana de 79 años de Desamparados, en Capital, a quien llamaron diciéndole que su hijo estaba grave y a punto de ser operado, y le sacaron sus ahorros con el verso de que necesitaba el dinero para la intervención quirúrgica. Lo sorprendente es que se aprovecharon dos veces de la mujer mayor en cuestión de minutos y hasta fueron a su casa: primero le pidieron $3.000.000 y después le sustrajeron 3.500 dólares, que al cambio actual representan otros $5.000.000.
Los estafadores aplicaron la vieja fórmula y llamaron al teléfono fijo de la vivienda de una abuela de apellido Vega, quien vive sobre la calle Fontana, revelaron fuentes judiciales. Eso ocurrió el viernes al mediodía, cuando estaba sola. Una voz masculina, que se presentó como el “doctor Quintero”, le dijo que llamaba desde el Hospital Privado para informarle que su hijo había sido internado a consecuencia de un cuadro infeccioso en los intestinos y que debía ser operado de urgencia.
Ese fue el anzuelo, pues la idea del delincuente fue asustarla y obtener datos de ella y de su hijo, y luego cortaron la comunicación. En los minutos siguientes volvió a sonar el teléfono en la vivienda. Allí se escuchó una voz ronca y esforzada de otro hombre que aseguró ser su hijo y le aclaró que no podía hablar porque tenía la “boca con ampollas”, contó un funcionario.
La mujer le creyó y pensó que realmente era su hijo. El sujeto, de inmediato, le suplicó: “Mamá, mandame los tres millones que tenés ahorrados”, y ella le respondió que los buscaría de inmediato. Para entonces ya le había dado la dirección de su casa, de modo que en menos de media hora golpearon la puerta del domicilio.
Dos sujetos en moto llegaron a la vivienda y adujeron que iban de parte de su hijo, que estaba internado. La anciana estaba convencida de que todo era cierto y les entregó los $3.000.000 en efectivo dentro de un envoltorio.
Los ladrones se fueron, pero luego volvieron por más. Los investigadores sospechan que a la mujer se le escapó que poseía dólares o que los estafadores improvisaron para ver si podían sacarle más dinero.
Sucedió que, al cabo de unos minutos, volvieron a llamarla. El sujeto que decía ser su hijo le imploró de nuevo: “Mandame los dólares que tenés, me hacen falta para la operación”, le habría expresado. Y la abuela cayó otra vez en el engaño.
No pasó mucho tiempo hasta que los mismos desconocidos en moto arribaron nuevamente a la vivienda para buscar el dinero. La mujer mayor les entregó los 3.500 dólares que guardaba en su hogar, segura de que era para su hijo, sin siquiera percatarse de que todo era parte de una maniobra delictiva, confirmaron judiciales y policiales.
Lo descubrió después de que esos hombres se marcharon. Fue entonces cuando se le ocurrió llamar a su nuera para preguntarle por el estado de salud de su hijo, y fue esta quien le contó que estaba muy bien. Ahí se dieron cuenta de la estafa y dieron aviso a la Comisaría 4ª de Desamparados. El caso ahora está en manos del personal de la UFI Delitos Informáticos y Estafas.