El mismo sujeto que fue condenado por un siniestro vial con consecuencias mortales y que fue atrapado este fin de semana manejando con un carnet trucho y en estado de ebriedad fue castigado con prisión efectiva, por lo que fue enviado directo al Penal de Chimbas. Se trata de Mario Alejandro Sánchez, un asesino al volante que esta vez no la sacó tan barata y, en el marco de un juicio abreviado, fue penado a 5 años y 3 meses de prisión efectiva.
En noviembre de 2021, el mecánico que ahora sí fue a parar tras las rejas había recibido 2 años y 3 meses de prisión condicional, lo mismo que la inhabilitación para conducir por el término de 6 años. Sánchez, hoy de 47 años, fue responsable de la muerte de María Angélica Rojas, ocurrida la madrugada del 15 de junio de 2018, en Rivadavia. La chica de 25 años era su novia y viajaba junto a él en su auto Volkswagen Bora.
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Esa noche, el automovilista que era conocido por correr picadas aceleró su coche por la Avenida Benavidez en dirección al oeste y, al tomar la curva ubicada cerca del Partidor San Emiliano, perdió el control del rodado. El vehículo derrapó y se estrelló contra los pilares de cemento de las barandas del puente. El auto terminó destrozado y se prendió fuego. El hombre pudo escapar, pero la chica quedó atrapada y murió calcinada.
Este último domingo, cerca de las 10 de la mañana y en inmediaciones de Echeverría y Cte. Cabot, Sánchez quedó a descubierto en un control vehicular no sólo con alcohol en sangre, sino también con una licencia de conducir falsificada. Es por eso que las autoridades policiales, que primero lo habían arrestado, procedieron a detenerlo cuando supieron de quién se trataba y las inhibiciones que tenía para manejar.
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El conductor arrojó 0,76 gramos/ litro de alcohol en sangre y por ello fue trasladado a la Comisaría 28°. En la dependencia, donde le retuvieron el carnet, advirtieron que la credencial era apócrifa. Es que tras solicitar informes a EMICAR, descubrieron que el carnet que había sido retenido por las autoridades desde el 2021 vencía en 2023 y, además, que no había sido renovado. Sin embargo, la identificación que Sánchez portaba al momento de ser interceptado en el control de tránsito tenía el 2028 como fecha de caducidad.
Esa situación, sumada a su historial criminal, impulsó las actuaciones judiciales que derivaron en la UFI Genérica. Fue por todo ello que el fiscal Alejandro Mattar lo imputó por desobediencia de una orden judicial, por quebrantamiento de pena de habilitación y por falsificación y uso de documento público.
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Si bien estaba previsto que este martes por la mañana el hecho se formalizara y se resolviera la IPP, el abogado defensor del acusado, Henry Peralta, acordó una sanción para su defendido con el Ministerio Público y el juez de Garantías, Diego Sánz, homologó la pena de 3 años de prisión efectiva. No obstante y a consecuencia de la condena que ya cargaba sobre sus espaldas, el magistrado finalmente unificó los castigos y le dictó 5 años y 3 meses de cárcel.
Además, el juez Sánz volvió a inhabilitar para conducir por los próximos 6 años al sujeto que antes de recibir la primera condena había quedado al descubierto en otro control policial. Esa vez tenía casi el triple de alcohol en sangre. Finalmente, el reincidente ahora terminó preso.