Un enfermero sanjuanino fue acusado por la muerte de una paciente, por una supuesta mala praxis, y quedó imputado por homicidio culposo. Se trata de Marcelo Gerardo Acosta, quien cumplía funciones en el Hospital Rawson y fue señalado por no atender adecuadamente a una mujer que finalmente falleció.
Según informaron fuentes judiciales, el profesional de la salud que quedó bajo la lupa de los fiscales de la UFI de Delitos Especiales debía aspirar -de manera constante- las secreciones de la cánula de la traqueotomía y, según indican las pruebas, no lo hizo. Es por ello que se estima que por esa razón, la paciente identificada como Susana Molina, de 57 años, murió.
Si bien los familiares de la presunta víctima denunciaron el hecho y apuntaron directamente contra Acosta, que habría aparecido en la escena cuando ya era demasiado tarde y la mujer había sufrido un paro, fue el testimonio de un médico el que también lo puso contra las cuerdas.
Acorde se remarcó en la audiencia de formalización del caso, el especialista manifestó que se produjo una obstrucción en las vías donde se realizó la intervención médica y ello ocurrió a causa de una "inatención" de la paciente. Este relato, al igual que el de la familia, que aseguró que la propia Molina requirió la asistencia del enfermero, lo complicó y por tanto el fiscal Iván Grassi y su ayudante Victoria Martín lo imputaron por el artículo 84 del Código Penal.
La figura penal que afronta Acosta sostiene que será reprimido con prisión de uno a cinco años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco a diez años el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo causare a otro la muerte.
El hecho sucedió en julio del año pasado, cuando Molina quedó internada tras sufrir un ACV. Había sido derivada del Hospital Marcial Quiroga y fue en el Rawson donde permaneció en terapia intensiva. No obstante, salió del área de cuidados intensivos con la traqueotomía.
La defensa del enfermero, representada por Néstor Olivera, insistió con su inocencia y aseveró que Acosta no tenía indicaciones del trabajo que debía hacer con la paciente, tal como lo manifestó el médico que intervino en el cuadro. Por su parte, la jueza de Garantías María Gema Guerrero lo imputó y dictó 8 meses de Investigación Penal Preparatoria para el caso de mala praxis.