Historias del crimen

Quien a hierro mata, a hierro muere: asesinó al vecino y 14 años después otro vecino lo mató a él

La crónica narra los casos de dos asesinatos que tuvieron a un mismo protagonista, en uno como victimario y en otro de víctima. Un delincuente que en 2005 asesinó de un balazo a un joven por una disputa de vecinos y que años más tarde murió de la misma forma de manos de otra persona de su barrio.
domingo, 18 de abril de 2021 · 08:55

Hay un refrán que dice: “quien a hierro mata, a hierro a muere”. En las crónicas policiales hay muchos casos testigos, como el de “Miguelito”. El de ese joven sanjuanino de una villa que en 2005 golpeó y mató a un vecino de un balazo a raíz de un entredicho. El mismo que 14 años después corrió igual suerte y murió asesinado de un tiro en manos de otro conocido de su barrio con el que mantenía una vieja disputa.

Relatos que a veces se repiten en esos lugares en los que para algunos la vida no vale nada y la muerte puede ser moneda corriente. En este caso, Historias del Crimen nos sitúa en Concepción, una zona de la Capital provincial que aglomeró numerosas villas que con los años fueron urbanizadas. De allí era Pedro Miguel Ángel Calívar Bajinay, conocido más por “Miguelito”, quien se crio en Villa Echeverría y siendo adolescente se mezcló con la delincuencia.

La disputa

Los policías lo conocían por ladrón y sus grescas callejeras, pero esa mala fama creció el mediodía del viernes 29 de abril de 2005. En realidad, el problema se suscitó en la madrugada. Juan Sebastián “Pitu” Bajinay, hermano de “Miguelito”, esa noche discutió y estuvo a punto de agarrarse a tiros con otro joven de apellido Illanes en el barrio Costa Canal I, todo por una bicicleta. Los vecinos escucharon los gritos y una de las que salió fue Romina Heredia, que no era de callarse nada. La chica caminó hasta la puerta y los corrió, le dijo que fuesen a pelear a otro lado.

El primer asesinado. Este era Ramòn Mario Heredia.

El “Pitu” le largó unas puteadas y todo pasó. Pero el joven de 20 años quedó molesto con la chica y en la mañana se lo contó a su hermano mayor, a “Miguelito” Calívar Bajinay. Al parecer, estaban tomando, entonces se envalentonaron y, junto a su primo “El Pelado” Oscar Daniel Bajinay, fueron a arreglar cuentas con esa chica del incidente. Eran las 12.30 de ese viernes. Sabían que los Heredia podían responder. Fue así que tomaron al menos dos revólveres y una pistola, incluso uno llevó una tijera en la otra mano, y fueron a patear la puerta de la casa de Romina Heredia, que a esa hora se encontraba con sus hijos y su hermano Ramón.

Entraron a lo patotero. Según los relatos, el “Pitu” le reclamó a la joven por qué lo había corrido, que quién era ella. Miguel la tomó del cuello y la amenazó con el arma diciéndole que no “bolaseara” con su hermano. Ellos eran de la ex villa Echeverría, un barrio vecino. Ahí también agarraron a golpes a Ramón Mario Heredia, el hermano de Romina, a quién conocían de la calle y por sus antecedentes penales. Este chico de 18 años miraba televisión y no pudo hacer nada, estaba en desventaja numérica.

El crimen de Heredia

El alboroto fue grande. Uno de los niños de la casa corrió a pedir ayuda. A los minutos apareció la mamá de los Heredia junto a su comadre. Las mujeres reclamaron que los soltaran, pero los tres jóvenes estaban enfurecidos y amenazaban con sus armas de fuego. Como no entraban en razón, las señoras salieron a buscar a la Policía. En eso Romina logró soltarse y se encerró en una habitación para llamar por celular al 911. Ramón, su hermano, aprovechó la confusión para empujar a sus agresores y escapó por calle Rogelio Cerdera.

Miguel Calivar Bajinay, su hermano Sebastián y su primo Oscar lo persiguieron. La lluvia de disparos se escuchó en todo el barrio. No está claro si fue en esos momentos que hirieron mortalmente a Ramón Heredia o fue segundos más tarde. Porque éste corrió hasta llegar a su casa –vivía con su madre, en otra vivienda cercana- y se refugió en su pieza. Por detrás ingresaron los Bajinay, que le siguieron pegando. Ahí adentro también se escuchó un disparo, relataron.

El homicida. Pedro Miguel Àngel Calivar Bajinay, quien años màs tarde serìa asesinado.

Otra hermana de Ramón contó que le escuchó suplicar: “loco, ya me diste. Basta…” Los Bajinay luego fugaron, mientras que el jovencito terminó tendido con la mitad del cuerpo sobre su cama. Ya tenía un disparo en el pecho. Sus mismos familiares y los vecinos los sacaron malherido y lo llevaron hasta el puente de calle Tucumán y avenida Benavidez. Una patrulla policial lo auxilió y trasladó al Hospital Guillermo Rawson, pero llegó sin vida. Tenía un proyectil con punta hueca alojado en la zona del corazón.

Entre rejas

Los Bajinay permanecieron prófugos por muchas semanas. Oscar Daniel Bajinay, de 26 años, fue apresado el 9 de mayo. El 15 de agosto capturaron a su primo Juan Sebastián Bajinay, de 20. Y Pedro Miguel Calívar Bajinay, de 25 años, cayó detenido el 19 de noviembre de ese mismo año.

Los tres fueron juzgados en marzo de 2007 por el homicidio de Ramón Mario Heredia en la Sala I de la Cámara en lo Penal y Correccional. En el debate, Juan Sebastián Bajinay quiso despegarse afirmando que no estuvo allí. Su primo Oscar negó haber disparado, sostuvo que sólo acompañó a Miguel y desconocía que éste llevaba un arma.

complice. Juan Sebastiàn Bajinay.

Por su parte. “Miguelito” reconoció que fue el único que disparó y se hizo cargo de la autoría del asesinato, pero juró que su hermano no estaba con él. También intentó justificarse. Relató que junto a su primo Oscar fueron a ver a una mujer que vive al lado de la casa de Romina Heredia, que ésta los vio y comenzó a insultarlos. Eso generó la discusión e intervino Ramón Heredia, que sacó un revólver y lo hirió en un pie.

Calívar Bajinay declaró que, frente a esa agresión, reaccionó y lo enfrentó a balazos con su pistola. Aclaró que llevaba el arma porque estaba amenazado de muerte por otro vecino del Barrio Costa Canal y que no sabía que había herido a Heredia porque se corretearon a tiros. Se enteró al otro día de su fallecimiento, dijo.

“Estoy arrepentido y pido disculpas a los familiares del chico que murió”. Esas fueron las últimas palabras de Pedro Miguel “Miguelito” Calívar Bajinay antes que el juez de cámara Diego Román Molina lo condenara a 15 años de prisión por homicidio simple, agravado por el uso de arma. A su hermano Juan Sebastián y a su primo Oscar Daniel los sentenció a la pena de 10 años de cárcel por participación secundaria en el crimen.

Las vueltas de la vida

Los Bajinay terminaron encerrados por algunos años en el Servicio Penitenciario Provincial. Adentro del penal de Chimbas no pasaron desapercibidos. Los viejos guardiacárceles recuerdan que eran conflictivos y mantuvieron reyertas con otros presos, pero llegaron a manejar un pabellón. Es que también estaban presos otros parientes y amigos.

La cárcel no los corrigió. Y aunque cumplieron sus condenas por el homicidio de Heredia, todos de una y otra forma volvieron a tener problemas. Años más tarde, el destino le tendría guardada una mal pasada al principal responsable del asesinato de Heredia.

Pedro Miguel Calívar Bajinay se estableció nuevamente en su barrio, el Echeverría. Trabajaba de albañil y no tenía problemas con nadie, decía su familia, pero eso no eran tan cierto. En los primeros meses de 2018, empezó a hacerse notoria la disputa que mantenía con Alberto Atencio, un vecino del barrio ligado a la venta de droga. Dos pesos pesados, podría decirse. “Miguelito” cargaba con un asesinato y había estado en la cárcel.

Otro complice. Oscar Daniel Bajinay, primo de Pedro Calivar Bajinay.

Nunca se supo que tenían entre ambos, pero la noche del 11 de marzo de 2018, Atencio fue a buscar a Calivar Bajinay a su casa en la calle Mary O´Graham para resolver sus diferencias. Discutieron y se repartieron trompadas en la esquina. Se cree que Atencio salió perdiendo y se marchó con sed de venganza. Tan furioso estaba, que caminó hasta la casa de un familiar y sacó un revólver.

Otro balazo mortal

A los minutos volvió por Calívar Bajinay. Ahí las llevó de ganar. No está claro si alcanzaron a trenzarse de nuevo, pero Atencio le largó un disparo en el pecho al otro y finiquitó el pleito. Esa noche, “Miguelito” fue auxiliado por sus mismos familiares que lo llevaron en un vehículo hasta un centro asistencial de Chimbas. Al igual que su víctima, ese joven al que mató en 2005, a él tampoco pudieron salvarle la vida. Llegó muerto. En ese entonces tenía 38 años.

El otro homicida. Este es Alberto Atencio, el asesino de "Miguelito" Calìvar Bajinay.

Atencio permaneció prófugo durante dos días y se entregó voluntariamente acompañado por el abogado Fernando Bonomo. En su defensa alegó que hubo una pelea y que efectuó el disparo en medio de un forcejeo. En 2009 fue llevado a juicio en la Sala I de la Cámara en lo Penal y Correccional. No quiso ir a juicio, prefirió acordar un abreviado y el 28 de noviembre de ese año fue condenado por el juez de cámara José Atenágoras Vega a la pena de 11 años y 9 meses de prisión. El delito: homicidio simple agravado por el uso de arma, la misma calificación por la cual castigaron a Pedro Calívar Bajinay por el asesinato del chico del barrio Costa Canal.

Así se hacía Justicia por Calívar Bajinay, el hombre que 14 años antes había acabado con la vida de otra persona. Las vueltas de la vida, dirán. En la actualidad, Atencio continúa cumpliendo su pena en la cárcel provincial. De los Bajinay, el único que se encuentra preso hoy es Oscar Daniel por una causa penal por droga, según fuentes judiciales.

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