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Caso Hilda Tobares

Crimen de la docente jubilada: el acusado y la coartada de las “novias”

Jorge Barahona se encuentra en el penal, la estrategia defensiva sería demostrar que estuvo con otra mujer en el momento que se produjo el asesinato de Hilda, en diciembre último.

Por Redacción Tiempo de San Juan

El principal acusado de asesinar a la docente jubilada Hilda Tobares, no tenía sólo una “novia”, sino que mantenía, al menos, un par de amoríos por fuera de su relación de pareja. Y esto ahora podría servirle para tratar de despegarse del homicidio, dado que la estrategia defensiva sería demostrar que estuvo con una de esas mujeres en la hora que se produjo el crimen.

Jorge Barahona está acusado de ser el autor de los 11 cuchillazos que terminaron con la vida de Hilda Tobares dentro de su casa en la calle Corrientes de Villa Ramos, Chimbas, en las primeras horas del viernes 18 de diciembre último. Hace dos semanas, el hombre fue citado a indagado por el delito de homicidio agravado por la alevosía, pero con el acompañamiento de su defensora, la abogada Manuelita Moreno Ferrer, prefirió abstenerse de declarar.

La situación del hombre que trabajaba en una conocida pizzería del centro sanjuanino es complicada. Hay testigos que afirmaron que lo vieron salir de la casa de Hilda Tobares, minutos antes que hallaran el cadáver. También aseguraron que huyó en un coche pequeño y lo describieron como el Fiat Mobi que posee Tobares. Además, lo señalan como el “novio” o amante de la jubilada, que siempre la visitaba.

Del lado de defensa tratan de desvirtuar esas pruebas. Fuentes judiciales señalaron que esos testigos también se contradicen al momento de describir al sospechoso y el color de auto. Eso jugaría a favor del acusado, como también el hecho de que un informe pericial señala que no encontraron manchas de sangre en la ropa que le secuestraron ni dentro de su coche, de acuerdo a fuentes tribunalicias. Todavía faltan los resultados de las pruebas de ADN, que pueden ser clave para hundirlo o salvarlo.

Pero a donde apuntaría la estrategia defensiva es a demostrar que Barahona no estuvo en la casa de la docente jubilada la noche del asesinato. Lo que él habría dicho fue que salió de su trabajo –la pizzería céntrica- a las 00.30 y se fue a ver a una de las otras mujeres que frecuentaba, no a Hilda Tobares. El hombre tenía una pareja formal, pero también otras relaciones paralelas, expresaron fuentes del caso. Si esa persona existe y declara que estuvo con el pizzero hasta después de las 1.30, puede despegarlo del caso.

El cadáver de Tobares fue hallado en esos momentos y el primer llamado a la Policía para dar aviso sobre el crimen fue a las 1.29, señalaron fuentes ligadas al caso. La mujer estaba tirada en el piso con 11 heridas cortopunzantes y en una de sus manos todavía sostenía la hoja del cuchillo con el que la atacaron. Esto último indica que intentó defenderse. También hallaron otro cuchillo con el mango roto. Lo más extraño, y es otro dato que resalta la defensa, es que en la escena del crimen levantaron el pedazo del dedo de un guante de látex. Queda la duda si el homicida usó guantes y si sufrió un corte en su mano. Sobre este punto, la defensa sostiene que Barahona no presenta lesiones o heridas en el cuerpo.

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