Tiene 19 años y fue enviado al penal de Chimbas por peligroso. Y no por asaltante ni asesino, sino por golpeador y maltratador de mujeres. Es un joven que cayó preso en septiembre último por amenazas agravadas y violar una prohibición de acercamiento a su ex pareja, pero que también carga con otra causa más grave: los constantes maltratos contra esa misma chica, que siendo menor de edad fue sometida a diversos vejámenes como humillaciones en público, golpes dentro de la casa y en público, descargas eléctricas con una picana y hasta violaciones.
El caso conmueve por la edad de los protagonistas. Pero atento al antecedente de este joven del barrio Aramburu de Rivadavia, la jueza María Gema Guerrero dispuso que continúe detenido. En su fallo, al momento de estar a cargo del Segundo Juzgado de Instrucción, consideró que debía primar la protección de la víctima y su vulnerabilidad, además por la seguridad del hijo que tienen en común. Fue así que procesó a E.M. -no se lo identifica por preservar a la víctima- por los delitos amenazas agravadas por el uso de arma, amenazas agravadas por coacción y desobediencia a una orden judicial, y dictó su prisión preventiva.
El último caso
El muchacho posee otra causa penal mucho más grave, pero esta resolución fue por el ataque que cometió contra su ex pareja el 27 de septiembre pasado. Ese día, en la noche, el joven apareció junto con el padre en la casa de la chica, en Rivadavia. De forma violenta, empezaron a gritar en la puerta e increparon a la joven y a su actual novio. “Te voy a matar, sos una hija de p… Te voy a matar a vos y a nuestro hijo. Si no estás conmigo, te mato. No vas a estar con nadie, sólo conmigo”, le dijo chico, mientras su padre, de 46 años, también la insultaba y exhibía un arma de fuego. La madre de la joven salió y evitó que agredieran a la pareja, a los minutos padre e hijo se retiraron en un auto blanco.
No fue la primera vez que E.M. atacaba la joven. Al momento de hacer la denuncia en la Comisaría de la Mujer y en el Segundo Juzgado de Instrucción, la jovencita relató la pesadilla que sufrió siendo adolescente al lado de este joven. Contó que lo conoció en 2018 y siempre la maltrató, pero esto se agravó cuando quedó embazada y se fue a vivir con él y su familia al barrio Aramburu.
Una pesadilla
En un dramático relato, dijo “qué no me hizo”. La víctima contó que el jovencito –en ese entonces menor edad- la celaba con todos, hasta con su padre y sus hermanos y le pegaba por sólo mirar a otra persona. Exigía que se vistiera con ropa holgada y, cada vez que salían, la condición era que mirara al piso, señaló. También la tenía encerrada en su casa y le prohibía ver a sus amigas y familiares. Relató que cuando él se enojaba, la pellizcaba, torcía sus dedos o sus muñecas, le tiraba de los cabellos o la mordía. Pero también le propinó furiosas golpizas que la dejaban con los ojos hinchados y en una ocasión le quebró tabique nasal.

Prácticamente eran torturas. Llegó a pegarle con un palo, a quemarla y darle golpes de corriente con una picana. Y lo peor sucedía cuando él quería tener sexo, sus vejámenes llegaron al extremo que la golpeaba y la lastimaba con objetos mientras la obligaba a mantener relaciones, según la denuncia. Incluso estando embarazada.
Ella contó que su bebé nació prematuro por las palizas que recibía. Pero ni ese hijo, aparentemente, calmó la furia de este muchacho. La siguió golpeando, incluso dentro del hospital Rawson, cuando cuidaban del niño. Una cámara de seguridad del nosocomio grabó una de las agresiones, señaló un vocero judicial.
Bajo tratamiento
Ese fue lo último. Un día, la adolescente fue entrevistada por una psicóloga del hospital que la vio muy lastimada y asustada. Ahí, la chica le contó todo lo que padecía y la violencia a la que era sometida por su pareja. En julio de 2019, su madre radicó la denuncia y el caso fue a parar al Segundo Juzgado Penal de la Niñez y Adolescencia. Una jueza ordenó arrestar al agresor, que tenía 17 años, y lo indagó por el delito de abuso sexual agravado y lesiones agravadas por el vínculo. Como era menor edad, se dispuso ponerlo en tratamiento en el Instituto Nazario Benavidez y allí estuvo durante casi 4 meses.
E.M. por lo visto no se recuperó, la chica relató que continuó hostigándola. Hasta que en septiembre último fue con su padre y la amenazó con un arma de fuego en su casa. Por eso lo detuvieron y ahora fue enviado al penal por el peligro que representa para esa chica. El padre del muchacho también fue procesado por amenazas, pero recuperó la libertad.