Finalmente, el tribunal de la Sala III de la Cámara en lo Penal y Correccional aprobó el pedido de juicio abreviado presentado por Evaristo Molina, el asesino y descuartizador de Yamila Pérez, y fue condenado a prisión perpetua. De esta forma, el femicida evitó dar detalles del crimen y es probable que jamás se sepa dónde fueron a parar los brazos de la joven mamá de 25 años y si hubo más involucrados, como asegura la familia de la víctima.
Tal como lo adelantó Tiempo de San Juan, el jubilado de 70 años tenía la decisión tomada desde hace meses, pero recién se materializó los primeros días de agosto con la presentación del acuerdo al que arribaron su abogado, Faustino Gélvez, y el fiscal de cámara Eduardo Mallea ante los jueces Maximiliano Blejman, Silvina Rosso de Balanza y Eugenio Barbera.
En el escrito, Molina admitió su responsabilidad en el asesinato cometido el 16 de junio de 2018 y dió su conformidad en recibir una pena de prisión perpetua por el delito de homicidio doblemente agravado, por la alevosía y violencia de género.
Evaristo Molina es el único condenado por el crimen de Yamila Pérez, la joven de 25 años y madre de tres niños que fue asesinada de 8 cuchillazos la noche del 16 de junio de 2018. En el ataque también le arrancó el rostro y seccionó sus brazos para hacerlos desaparecer con la clara intención de que posteriormente no la reconocieran. El cadáver mutilado de la muchacha fue encontrado la noche del domingo 18 de junio en un baldío cercano a calle Luna y callejón Muñoz, en El Mogote, Chimbas.
Él mismo confesó el asesinato, pero no dio detalles de la masacre. Jamás reveló si tuvo algún cómplice, tal como sospecha la familia de Yamila, y tampoco contó adónde arrojó los brazos de la víctima. Eso todavía es un misterio y al evitar el juicio común, probablemente este misterio nunca sea resuelto.