No aprende más. La joven delincuente conocida en el ambiente delictivo al igual que varios integrantes de su familia, alias la "Porteñita", cumplía una condena de 6 años de prisión domiciliaria tras protagonizar un violento raid delictivo el 13 de abril de 2016: robó el celular a una menor de edad, siguió y en un semáforo volvió a cometer un segundo robo y, cuando la policía la detuvo, destrozó el patrullero.
El juez Raúl Iglesias había concedido el beneficio de cumplir la condena en su domicilio, ya que Tamara Micaela Gutiérrez tenía a su cargo una criatura pequeña. Pese a haber cometido delitos de robo agravado por uso de arma blanca, de daño agravado y haber sido juzgada por ello, zafó de ir tras las rejas el 27 de noviembre de 2017.
Sin embargo, el beneficio fue revocado por decisión del mismo magistrado que habilitó la feria para mandarla directamente al Penal de Chimbas. Es que en varias oportunidades pudieron comprobar que no había respetado la reclusión de libertad que se le había otorgado.
La primera vez que descubrieron su ausencia fue cuando desde el Ministerio de Gobierno acudieron al domicilio que había denunciado como propio para colocarle la pulsera electrónica y no estaba. De inmediato dieron aviso a Tribunales para que tomaran medidas al respecto. En una segunda oportunidad tampoco dieron con su presencia cuando desde la Policía fue a notificarla de la audiencia en la que desestimarían su beneficio.
En la audiencia, la joven de 20 años ofreció argumentaciones que resultaron ilógicas e insuficientes para los representantes de la Cámara Penal, de la Sala I. Por ese motivo, el juez Iglesias la envió derecho al Penal.
¿Su hijo? Ahora tiene cuatro años y depende únicamente de su madre, con la que permanecerá los próximos seis años tras las rejas.