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Frontera con Chile

El misterio de El Zancarrón: la mina de oro sin dueño visible que saquean hace años en la cordillera sanjuanina

Tiene oro, pero no está activa. Tiene dueño, pero su nombre no se dice. En ese vacío se repiten las incursiones ilegales de chilenos para saquear la mina.

Por Elizabeth Pérez

El reciente operativo de Gendarmería Nacional que terminó con la detención de cuatro ciudadanos chilenos que fueron sorprendidos robando oro en la cordillera sanjuanina volvió a poner el foco en un punto remoto y vulnerable: la mina El Zancarrón, en Iglesia.

Pero además del impacto por el “robo hormiga”, hay otra pregunta clave que hasta ahora no tiene respuesta clara: ¿de quién es la mina que hace años vienen saqueando?

Sin dueño a la vista

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Tiempo de San Juan intentó acceder a esa información a través de fuentes oficiales, pero no logró precisar la titularidad del yacimiento. La única respuesta llegó desde el Ministerio de Minería, donde confirmaron que los derechos mineros pertenecen a un privado, pero no brindaron mayores detalles sobre la identidad.

Desde esa cartera explicaron que El Zancarrón es un yacimiento de vetas de cuarzo con oro de alta ley, ubicado en la cordillera de Iglesia, pero que actualmente no cuenta con un recurso minero definido ni se encuentra en etapa de explotación activa. Es decir, no hay operación en marcha.

Ese dato no es menor: según reconocieron oficialmente, el lugar no tiene personal ni infraestructura de seguridad privada. En otras palabras, nadie custodia de forma permanente un punto que concentra un mineral de alto valor como es el oro cuyo precio ha escalado en los últimos meses.

“Esta vulnerabilidad es aprovechada para la extracción ilegal de roca de manera artesanal por personas que trasponen el límite internacional”, admitieron desde el Ministerio de Minería.

Los robos vienen de antes

El fenómeno del robo de pepitas y roca con oro de ese lugar no es nuevo. Ya en 2021, tras un operativo del Escuadrón 25 Jáchal, Gendarmería había detenido a dos ciudadanos chilenos que realizaban tareas de extracción ilegal en el mismo cerro, con el objetivo de trasladar el material hacia su país, publicó Diario de Cuyo. Incluso, ese episodio tenía como antecedente otro ocurrido en 2020.

En aquellos procedimientos se secuestraron máquinas, vehículos y herramientas, desde minicargadoras y grupos electrógenos hasta martillos percutores, máscaras de oxígeno e incluso presunto material explosivo. Un nivel de equipamiento que deja en evidencia que no se trata de incursiones improvisadas.

El patrón se repite en la actualidad: ingresos por pasos no habilitados, extracción artesanal de oro y salida rápida hacia Chile. Todo en un contexto que, según publicó Tiempo de San Juan, juega a favor de estas maniobras. La mina está ubicada a más de 4.700 metros de altura, en una zona sin refugios, con clima extremo y accesos complejos del lado argentino, que obligan a completar los últimos tramos a pie o a caballo.

A eso se suman al menos 15 pasos ilegales en la frontera, drones con autonomía limitada y patrullajes que no pueden sostenerse más de unos pocos días en condiciones tan hostiles. Del otro lado, en cambio, el acceso es más sencillo: se llega en vehículo hasta la mina.

Así, entre la geografía adversa, la falta de infraestructura y una titularidad desconocida sin presencia efectiva en el terreno, El Zancarrón es una mina de oro que sigue expuesta a pirquineros ilegales chilenos.

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