Mientras que en el barrio Pocito Norte los vecinos y amigos de la pareja siguen preguntándose cómo fue posible que ocurriera semejante tragedia, la víctima y el victimario eran velados en una cochería situada en la ciudad Capital.
Claudio Sánchez y Elena Oro salieron del anonimato de la sociedad sanjuanina de la peor manera posible: hasta aquí las autoridades creen que el policía le disparó a su esposa, matándola, y luego con la misma arma reglamentaria, se suicidó.
Quedan hijos, vecinos y amigos sumidos en la consternación ante tamaña catástrofe. El policía y la enfermera reunieron a sus familiares una vez más, a través de la muerte, en un último escenario, lamentablemente, de profundo dolor.