El
informe psicológico de Carina Di Marco habla de una mujer "fría y lejana” ante
la situación de su hija. Esas dos palabras, claves al tener en cuenta que
convivió con el atroz abuso de su hijita de 11 años, quien murió en manos de su
padrastro, traen a la memoria de los sanjuaninos otra madre que, también fue
definida como abandónica, además de "sádica y antinatural”.
Se trata de Alejandra Ríos, la madre de Camila
Brusotti, condenada por abandono de persona, ya que permitió las brutales golpizas
de Pedro Oris, y lesiones leves agravadas por el vínculo, que ella también
habría infligido a su hija, que en ese entonces tenía 9 años. Se trata del caso
que conmocionó a San Juan, primero por la brutalidad de los hechos y segundo
porque la niña tuvo una recuperación milagrosa, según la Iglesia Católica.
Las
coincidencias entre los dos casos son muchas: las niñas sufrían del abuso y los
ataques por parte de las parejas de sus madres, mientras, las mujeres eran
observadoras y, según los informes psicológicos, lo hacían de manera
"distante”. En el caso de Camila, Alejandra Ríos participó de las golpizas y en
el caso de Florencia la madre habría sido cómplice de situaciones sospechosas,
como cuando le pedía a la niña que le lleve cosas al presunto abusador cuando
este se estaba bañando.
En
el caso de Florencia Di Marco, para la jueza que inicio el proceso, la mujer
fue "participe necesaria de los abusos” que perpetraba Lucas Gómez contra la
niña. Es que la mujer fue avisada hasta por los docentes de la niña de que
había una situación abusiva, pero ella "priorizaba el discurso de la pareja,
minimizando, naturalizando e invisibilizando situaciones de violencia
psicológica, física y emocional”.
Alejandra
Ríos, según dictaminó la justicia sanjuanina, no sólo no actuó ante los golpes
de Pedro Oris, sino que también tuvo su cuota de participación, aunque en su
caso fue condenada por "lesiones leves”.
Pero
el punto donde las mujeres más coinciden, según los informes psiquiátricos, es
en la distancia emocional que tenían hacia sus hijas. Según el fiscal Fabricio
Medici, quien participó del juicio a Ríos, las psicólogas habrían encontrado
que la mujer siente una "desconexión emocional” con su
discurso. Carina Di Marco, por su lado, las pericias arrojaron que presenta una
"importante introversión, que le hacen permanecer particularmente fría y
distante de lo acontecido, a la vista de otros".
La
negación de lo que pasaba es también un rasgo que comparten las mujeres. Es que
en el caso de la nena asesinada en San Luis, la progenitora habría priorizado
"el discurso de la pareja, invisibilizando situaciones de violencia
psicológica, física y emocional”. Ríos, por su lado, según el psiquiatra Del
Giúdice, se daba una situación en la que
"el abusador acusa a la víctima para justificar su acción”.
La
última coincidencia entre los terribles casos, es la percepción de las niñas,
quienes habrían vivido una sensación de desamparo dentro de sus familias. Para
Florencia, el informe surge de lo que presumen la psicóloga habiendo
entrevistado a la madre. Las profesionales presumen que la familia dejó de ser
para la nena un lugar de protección y seguridad.
En
el caso de Camila las respuestas llegaron de la boca de la misma niña, quien al
ser entrevista mostraba de "temores a una amenaza sufrida e intensa angustia” y
a su madre la definía como "Yegua".