LESA HUMANIDAD

Mega juicio: a Olivera no le gustan las sillas y el tribunal no regresará

La segunda audiencia arrancó a las 10.30 y se extendió hasta las 18.45 hs. Se leyó la acusación fiscal. Y, por cuestiones médicas, fueron menos represores.
lunes, 20 de marzo de 2017 · 20:54
La segunda audiencia del segundo mega juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en San Juan en la última dictadura militar tuvo muchísima lectura de la acusación fiscal, como estaba previsto. A tal punto que leyeron por más de seis horas y todavía no terminan con la segunda de las causas que dan el nombre a las acusaciones.

Lo que no pasó desapercibido fue el insólito pedido del represor Jorge Antonio Olivera: a la vuelta del cuarto intermedio de las 15 horas, le planteó al Tribunal Oral Federal que le cambiaran las sillas a él y a sus camaradas porque no eran cómodas para estar largas horas sentados por el juicio.
 

Por supuesto que al tribunal le llevó segundos decirle al ex Teniente del RIM 22 que no le iba a cambiar las sillas por unas más cómodas.

Por otro lado, como la próxima audiencia será el lunes próximo, y continuarán leyendo la acusación fiscal contra la veintena de represores imputados, el tribunal decidió no viajar a San Juan y participar de la lectura vía video-conferencia.

Los tres jueces que juzgan a los represores son porteños. Y seguirán las lecturas el próximo lunes 27 de marzo desde el despacho del juez Eduardo Freiler, en Capital Federal.

Allí está montada una de las terminales para conectar vía video-conferencia a represores detenidos en otros puntos del país que están siendo juzgados en San Juan.
 

De esa manera, la tercera audiencia comenzará el lunes 27 a las 15 horas. En San Juan se montará todo el juicio y el tribunal se verá en una de las pantallas de la sala de audiencia, montada en el edificio del Rectorado de la UNSJ.

En la segunda audiencia no estuvieron presentes varios represores que están siendo juzgados.
Uno de ellos es Gustavo Ramón de Marchi, quien se ausentó por problemas médicos. Lo mismo pasó con Blanco y Mejías.

Hilarión Rodríguez tampoco estuvo, por problemas auditivos.

Martel, quien sigue el debate vía video-conferencia desde Comodoro Rivadavia, Chubut, también adujo problemas de salud.

Y Aballay siguió con su prisión domiciliaria por depresión.


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