Los vecinos dicen que lo ven muy poco y que la puerta de esa casa ubicada sobre calle 25 de Mayo, en Capital, se abre sólo por las mañanas y que ven movimiento cada tanto cuando una empleada ingresa a limpiar. Además la vivienda ya no cuenta con custodia policial.
Se trata de la casa de Rodolfo Moisés Moya (56), el viñatero que durante los primeros minutos del 26 de julio de 2015, ultimó de un disparo a un reconocido delincuente que ingresó a su casa a robar.
Rubén Senatore (46) tenía un amplio prontuario y había estado varias veces en el Penal. Es más, sus hijos y sobrinos también estaban presos en el Servicio Penitenciario y para el velorio les permitieron salir a despedirlo.
El día que entró a la casa de Moya, saltando el portón de la entrada, iba con otro delincuente que logró darse a la fuga.
El juez del Segundo Juzgado de Instrucción, Pablo Flores, determinó que Moya había actuado en legítima defensa y le puso custodia policial las 24 horas en la puerta de su casa por miedo a que los Senatore decidieran tomar venganza.
Esa custodia ya no está y, según los vecinos, nada más la tuvieron hasta 6 meses después de la muerte del ladrón.
Tiempo de San Juan fue a buscar a Moya en tres oportunidades pero nunca nadie respondió al timbre. En la cuadra del viñatero son todos matrimonios de gente grande y después de la muerte de Senatore estaban todos muy asustados. Sin embargo, todo parece haber vuelto a la normalidad entre los vecinos pero ya casi no ven a Moya salir.
"Siempre está adentro de su casa o la mayoría de las veces no está, igual aquí no nos hablamos mucho entre nosotros”, cuenta una mujer que atendió a este diario a través del portón de su casa.
Otro lugar donde suelen ver a Moya es en la casa que está a la venta y queda justo frente a su domicilio. "A veces se lo ve que va a ver la propiedad y prende la luz”, dijo una vecina.
Es que por su profesión, Moya, pasa gran parte del día fuera en las fincas de su hogar y cuando ya es muy tarde no atienden a nadie que toque a la puerta.
La vivienda del viñatero es una fortaleza y tiene una pared y portones que impiden ver hacia adentro. Moya es legítimo portador de un arma de fuego y el día que Senatore quiso entrar a las patadas a su casa, él lo estaba esperando con el revólver 9mm y le dio un disparo mortal en el abdomen.
La Policía nunca encontró al cómplice que acompañaba ese día al ladrón muerto ya que este se dio a la fuga al escuchar el estruendo del arma.