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CONMOVEDOR TESTIMONIO

Habla el padre del niño polémico: “Necesito ayuda”

El papá del niño que fue noticia por robar el arma a un policía y escapar del Proyecto Juan habló en exclusiva con Tiempo de San Juan y declaró que no quiere tener a su hijo lejos. Aún así, dice que necesita ayuda para sacarlo de las adicciones y de la calle. Por Ana Paula Zegaib

Por Por Ana Paula Zegaib

El papá del chico que levantó polvareda en el ambiente policial, judicial y mediático en los últimos días contó su versión de la historia. Quebrado por momentos, desconcertado en algunas respuestas y certero en otras, Adrian (de quien se resguardarán tanto su apellido como su dirección a fin de proteger la identidad del menor) recibió a Tiempo de San Juan en su casa.

Adrian comenzó temeroso la charla y demostrando el descontento con algunas cosas que circularon en los últimos días. La primera aclaración fue sobre la edad del chico, que en lugar de tener 11 años como trascendió, tiene 13. “Nació en el 2001 mi hijo, tiene 13 años y no 11 como dicen todos. Es petiso y flaquito pero tiene 13”, dijo de entrada.

La pregunta que se hace todo el mundo es la que más le cuesta contestar al desafortunado padre: ¿desde cuándo y por qué se le fue de las manos el control del chico? Adrian dijo “Y… no sé bien, creo que desde los 10 u 11 años que se puso así, incontrolable. Lo que sí creo es que la culpa de que esté así es de las juntas que tiene, eso es lo que le hace mal”, respondió.

El hombre se definió a sí mismo como un tipo trabajador, tranquilo, padre de familia. La charla pasó de cortante a conmovedora cuando Adrian se metió en el tema del niño. Con lágrimas en los ojos dijo “¿Imagínese cómo estoy yo? Yo lo amo a mi hijo, lo quiero tener conmigo y ahora no sé si está acá o en Buenos Aires”, explicó. El hombre dice haber leído en los medios que su pequeño habría sido trasladado a Buenos Aires, pero nadie se lo confirmó. “Si se lo llevaron no sé, no me dijeron nada, no me gusta la idea y además ni me dejaron verlo”, concluyó.

Adrian reconoció con la voz quebrada que el pasado domingo el menor estaba a su cargo y se le escapó. “Sí, lo reconozco, se me fue a mí, es mi culpa. La jueza me lo dio en mis propias manos y yo me distraje dos minutos y se me fue”, dijo culposo. Aquel domingo Adrian descubrió que el niño se le había escapado y salió a buscarlo por todos los barrios cercanos hasta las 6 de la mañana del otro día, sin éxito. “Después, al otro día, me lo trajo la policía y me contó que había robado en Rawson. Yo no podía creer que había vuelto a hacer algo malo porque le había dicho que por favor no siga robando”, concluyó.

Sobre el episodio del robo del arma al policía, Adrián hizo un párrafo aparte para contarlo. “Cuando vino la policía a decirme que él se había robado el arma yo lo miré y le dije que por favor me la diera, que cómo iba a hacer eso, que tenía que decirme dónde estaba el arma para entregársela a la policía urgente. Quería que entendiera que estaba mal lo que hizo”, expresó. Aquel día Adrian insistió sin éxito en pedirle información a su hijo sobre el paradero del arma, se ofreció a colaborar con buscarla para devolverla y el menor sólo explicó que la había “vendido por ahí”. Finalmente la policía la encontró en las inmediaciones del barrio Ansilta, Rawson.

Adrian tiene 5 hijos: de 18, 15, 13, 7 y uno de 1 año de edad. “Este niño (por el de 13) y los dos más grandes son criados por mí, yo me hice cargo de ellos hace muchos años porque la madre me los entregó”, dijo el hombre. Hace años que Mabel, la madre, dejó a los tres pequeños a cargo de Adrian, quien ahora los cría junto a su mujer y sus dos hijos más pequeños. Esta mujer que hace años dejó a los niños, ahora aparece por la casa de Adrian y los ve “de vez en cuando”. “Yo los dejo que la vean a la madre, que hablen con ella, que tengan contacto aunque hace años me los dejó y no le importó”, explicó Adrian.

Éste padre definió al pequeño como “el más rebelde” de todos. Adrian dice haber repetido toda la vida a sus hijos la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. “Nunca les di un mal ejemplo, siempre trabajé y no les faltó un plato de comida, cariño y nunca le levanté la mano. Siempre le digo a éste – por el niño – que me cuente las cosas, que soy su papá, que soy su amigo”, dijo quebrado.

Adrian trabaja como obrero municipal y con ese sueldo alquila el lugar donde vive, en la parte de atrás de otra vivienda. “Laburo ahí y hago changas también para poder pagar el alquiler aunque aún así tengo deudas en el almacén del barrio”, contó el hombre. Según dijo el hombre, parte de la dificultad que tiene para custodiar al pequeño son los horarios de trabajo que tiene, debido a que trabaja de 7 a 19 horas.

“Lo que quiero es que primero lo lleven al Proyecto Juan y que se recupere ahí algunos meses. Cuando esté mejor me gustaría que vaya a la Escuela Hogar, donde va a estar protegido en la semana mientras trabajo, y así tenerlo conmigo los fines de semana”, sugirió Adrian, que resaltó durante toda la entrevista que quiere tener cerca a su hijo y que quiere que lo ayuden para que salga adelante.

Respecto a las versiones que aseguran la adicción a las drogas del menor, el papá es realista y asume que el menor ha consumido cosas. “No lo voy a negar, a mí los policías me han dicho que lo vieron drogado, es porque debe ser así. Adelante mío nunca se ha drogado ni yo lo he visto consumiendo nada porque no se lo hubiera permitido”, dijo con certeza el hombre que agregó también que no conoce a las juntas del niño y que nunca el punto de encuentro ha sido su casa.

Adrian dijo que la jueza de Menores María Julia Cámus ha sido “un pan de Dios” con él y su familia, pero no le gusta la idea de que el pequeño esté en Buenos Aires. “No quiero que esté lejos mi hijo, quiero que me ayuden. Ojalá la jueza me ayude para que lo saquemos adelante”, dijo el hombre.

El pequeño, según dijo su papá, no terminó aún los estudios primarios. “Iba a la Escuela Hogar, llegó hasta cuarto o quinto grado”, dijo.

Uno de los mayores miedos de Adrián es que su hijo termine mal y es por eso que hasta llegó a avisar él mismo cuando el niño huía del Proyecto Juan, como así también recorrió comisarías preguntando si lo habían pillado por algo cuando éste se ausentaba. “Yo tengo miedo de que le pase algo, ya me han advertido que lo pueden lastimar si sigue así y que puede terminar mal”, dijo.

Otra espina que tiene el hombre es que su nombre quede “manchado”, o que lo señalen como una “mala persona” a raíz de lo ocurrido con su hijo. “Hasta en el trabajo me dicen cosas mis compañeros, yo me siento mal, no soy un mal tipo y me duele que digan cosas horribles”, dijo el hombre que declaró no haber tenido nunca entradas a la policía, no haber consumido nunca drogas y ser un hombre humilde y trabajador.

En los últimos días, donde el pequeño ha sido noticia, Adrián debió faltar a su trabajo o llegar tarde. “Por suerte hablé con mi jefe y me perdonó las faltas. A mí me hace mucha falta la plata del sueldo”, comentó.


LAS CLAVES DEL CASO

*El caso saltó a la luz el pasado 5 de marzo cuando el menor le robó el arma reglamentaria a un policía.

*Luego volvió  a ser detenido cuando lo encontraron en el interior de un almacén de la Villa Don Pablo, a las 2 de la mañana. Días después fue sorprendido en la parrillada Manolo, del barrio Teresa de Calcuta, tras huir del centro de rehabilitación. Y el último hecho fue en Rawson, donde casi terminó linchado por los vecinos tras intentar robar un celular de una casa.

*La seguidilla de episodios puso en el tapete al niño ladrón. En el medio, la jueza de Menores, María Julia Camus, salió a intentar prohibir a los medios seguir contando la historia del niño.

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