El 15 de septiembre de 2005, en plena cordillera sanjuanina y a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, la mina Veladero vivió un hito que quedó grabado en la memoria de todos sus trabajadores: la primera colada, el momento en que se fundió la primera barra de doré, marcó oficialmente el inicio de la producción.
Quienes estuvieron presentes describen aquel instante como un acto de emoción colectiva que coronó años de esfuerzo, desafíos y fe en un proyecto que por entonces representaba un sueño de desarrollo para San Juan y hoy cumple 20 años en pleno fincionamiento.
El alma del proyecto cobró vida
Daniela Esper, quien formó parte del equipo desde los inicios, recordó en sus redes profesionales aquella jornada como un momento único con un testimonio muy sentido y fotos de su archivo personal:
“Fuimos testigos de un instante inolvidable. La primera colada fue nuestra recompensa. Ver cómo el mineral, escondido por millones de años, fluía como una cascada incandescente hasta convertirse en el primer lingote brillante fue la prueba de que lo habíamos logrado.”
Con la fundición del primer doré, Veladero dejaba atrás la etapa de incertidumbre para transformarse en una realidad tangible.
“Fue el fin del ‘quizás’ y el inicio del ‘sí, lo logramos’. Fue un grito de victoria y una lágrima de alivio. La visión, el esfuerzo y la inversión habían valido la pena”, recordó Daniela emocionada .
Un sueño cumplido
Aquel hecho allá por el año 2005 simbolizó mucho más que el inicio productivo: fue el nacimiento del alma del proyecto, un logro compartido por mineros, geólogos, ingenieros, técnicos y directivos que apostaron por el crecimiento del sueño minero de Sarmiento de San Juan.
“La primera colada no fue solo una barra de doré; fue la materialización de un sueño. Un hito que se grabó a fuego en la memoria de cada persona que fue parte de este viaje”, agregó.
Dos décadas de historia
Hoy, 20 años después, Veladero sigue siendo sinónimo de trabajo, tecnología y desarrollo en la provincia. Aquella trabajadora concluyó su testimonio con orgullo: “Puedo decir que tuve el honor de haber sido testigo del sueño cumplido de Veladero.”