“Parque Lezama”, la nueva película de Campanella con Luis Brandoni y Eduardo Blanco sobre la vejez, que deja un nudo en la garganta
“La forma en la que la vida fluye está mal... Debería ser al revés. Uno debería morir primero, para quitarse ya ese problema. Luego vivir en un asilo (…). Entonces empiezas a trabajar hasta que seas lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación. (…) Después pasas a la primaria: eres un niño que se pasa la vida jugando sin responsabilidades. Luego llegas a ser un bebé y vuelves al vientre materno, y te pasas los últimos nueve meses de tu vida flotando hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo”.
Más o menos palabras, la frase recorrió las redes hace años y caló hondo. Atribuida al argentino Quino, pero perteneciente en realidad al comediante norteamericano Sean Morey, quien la pronunció en los ’80, resuena después de ver “Parque Lezama”, la nueva película de Juan José Campanella, argentino ganador del Oscar, que es furor en Netflix.
Es que la historia es simple y, por eso mismo, inevitablemente genera empatía. Muestra la vejez y, de modo irremediable, la vejez se traduce en pérdidas. Pérdidas tanto sentimentales; como la de los seres queridos o la imposibilidad de proyectar; como otras más simples, aunque engorrosas, como la dificultad para moverse o ver con claridad.
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“Parque Lezama” está basada en la obra de teatro I’m Not Rappaport (No soy Rappaport), de Herb Gardner, estrenada en Broadway en 1985. Ya había sido llevada al cine en 1996 por el propio autor, aunque esa versión nunca se exhibió en salas argentinas y pasó años siendo prácticamente inaccesible. Luego la adaptó Campanella y la llevó al escenario en 1.300 funciones realizadas entre Argentina y España. Fue en la última función cuando decidió trasladarla a la pantalla.
Para hacerlo eligió a los mismos actores que se pusieron en la piel de los personajes en el teatro: Luis Brandoni y Eduardo Blanco. Y, una vez más, en un formato diferente, logró llegar al corazón y, principalmente, a la melancolía de los espectadores.
Una serie de diálogos profundos en el Parque
La trama, de casi dos horas, se desarrolla prácticamente en su totalidad en un banco del histórico parque del sur de Buenos Aires que le da nombre a la historia. Allí se cruzan dos hombres: Antonio Cardozo (Blanco), un conserje tranquilo, algo resignado y conformista; y León Schwartz (Brandoni), un militante comunista apasionado que no deja pasar ninguna oportunidad para debatir sobre política, moral o sociedad.
En principio, sus ideales los convierten en agua y aceite. Sin embargo, algo los une: la edad, el paso del tiempo y sus consecuencias.
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El encuentro casual de ambos termina convirtiéndose en una relación marcada por discusiones, ironías y largas conversaciones sobre dilemas personales, familiares y sociales. Diálogos simples pero profundos, que se enriquecen con la chispa del ácido humor y la autoparodia típicos del ser argento, y se apoyan en los silencios y las miradas de los actores.
Se trata de un relato sobre cómo el paso del tiempo cambia (u obliga a cambiar) la forma de ver el mundo. En medio de esa discusión entre personas que sobreviven como pueden, con piernas que ya no responden, necesidades económicas y de reconocimiento, y la incertidumbre sobre su futuro más cercano, aparece la parte más dura del relato.
Sucede con la aparición de Clara (Verónica Pelaccini), la hija de León, quien llega para enfrentar a su testarudo padre, cuyo temperamento siempre fue complejo, pero se acentuó con la vejez. Y es allí donde aparece otro planteo del círculo vicioso de la vida: la necesidad de los hijos de cuidar a sus padres y la consecuencia inevitable de quitarles libertades. Surgen entonces los recuerdos de infancia, los reclamos por las vivencias compartidas y el amor incondicional.
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“Perdón, hija, te enojaste”, le dice él. Ella lo mira con ternura y los ojos llenos de lágrimas luego del enojo. Los roles que supieron tener cambian de golpe, como si la vida corriera al revés. El propio León lo había comentado antes en una de sus charlas con Antonio: “Es como si volviéramos a tener dos años”.
La historia mantiene después sus características básicas mientras los amigos se sienten cada vez más acompañados entre sí. El final no tiene estridencias, no las necesita. Basta con el recuerdo de alguna frase, la valoración de las exquisitas actuaciones y la precisa dirección —condimentos esenciales para trasladar el teatro al cine con éxito— para terminar dejando el inevitable nudo en la garganta.
El trailer de "Parque Lezama"
Embed - Parque Lezama | Tráiler oficial | Netflix
Ficha técnica
Título: Parque Lezama
Género: Comedia dramática
Año: 2026
Origen: Argentina
Duración: 1:55
Reparto: Luis Brandoni, Eduardo Blanco, Verónica Pelaccini