En la decimoquinta jornada del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, uno de los testimonios más esperados fue el del doctor Pablo Dimitroff, director de la Clínica Olivos, donde el exfutbolista fue intervenido por un hematoma subdural semanas antes de su fallecimiento. Su declaración, ofrecida ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro, arrojó luz sobre las decisiones médicas tomadas en los días previos al traslado del Diez a su residencia en Tigre, donde murió el 25 de noviembre de 2020.
Durante su exposición, Dimitroff relató en detalle cómo fue la estadía de Maradona en el sanatorio ubicado en zona norte del conurbano bonaerense y apuntó directamente contra dos de los principales imputados del proceso: el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov. Según el médico, ambos profesionales insistieron en que se sedara al paciente durante su internación, aunque no contaban con un plan claro para continuar el tratamiento de abstinencia que Diego atravesaba.
Qué dijo el dueño de la clínica Olivos en su declaración en el juicio por la muerte de Maradona
“Nos pedían que hiciéramos algo para que estuviera tranquilo. Lo único que decían era ‘sedenlo, hagan algo’. Pero sedar no puede ser un fin en sí mismo, debe formar parte de un proceso con seguimiento”, sostuvo Dimitroff. Frente a esa incertidumbre, el equipo de la clínica decidió aplicar una sedación controlada de 24 horas, para luego ir reduciendo la medicación de forma progresiva.
Dimitroff también recordó que tanto Luque como Cosachov le manifestaron que en el entorno domiciliario donde pensaban continuar el tratamiento, el manejo del exfutbolista era extremadamente complicado debido a episodios de agitación psicomotriz.
A pesar de esa advertencia, poco después ambos médicos impulsaron el alta de Maradona y su traslado a una casa en el barrio San Andrés, en Tigre. El director de la Clínica Olivos fue tajante: “Nunca consideramos que la internación domiciliaria fuera una opción adecuada. Para nosotros, lo correcto era trasladarlo a un centro de rehabilitación especializado”.
En su evaluación clínica, Maradona atravesaba un cuadro complejo que incluía conductas autolesivas, desorganización en la alimentación, incumplimiento en la toma de medicación y una alteración severa en los ciclos de sueño. Según Dimitroff, sólo una internación en un centro con abordaje integral de adicciones y rehabilitación física podía ofrecerle una recuperación real.
El plan propuesto por el sanatorio, sin embargo, no fue aceptado. La decisión final recayó en el médico de cabecera, Luque, con respaldo familiar, argumentando que Diego no hubiera aceptado un centro de rehabilitación.
Finalmente, el 11 de noviembre de 2020, Maradona fue trasladado a la residencia de Tigre bajo una modalidad de internación domiciliaria. Dos semanas más tarde, falleció en ese lugar. El juicio actual busca determinar si hubo negligencia médica en esa cadena de decisiones.