El pasado verano sabíamos la noticia: Diana de Gales, conocida popularmente como la princesa del pueblo, tendrá un nuevo ‘biopic’ centrado en su vida mediática. En concreto, esta nueva película, que será dirigida por Pablo Larraín y que se llamará ‘Spencer’, se centrará en unos días cruciales en la vida de la madre de Harry y Guillermo: el fin de semana en el que la princesa se dio cuenta de que el divorcio con el príncipe Carlos era algo inevitable. Este triste episodio sucedía a principios de la década de los noventa en Sandringham, residencia de campo de Isabel II, durante una incómoda Navidad que ahora será plasmada en la gran pantalla. Fue precisamente en ese punto de inflexión cuando Lady Di decidió recuperar su apellido de soltera, ‘Spencer’, título que le otorga el nombre al largometraje.
Entonces, también sabíamos que la elegida para dar vida a la ‘royal’ era Kristen Stewart, intérprete que da un giro de 180º en su currículum al aceptar este papel. Así lo confirmaba el medio Deadline, que entrevistaba al director de cara a saber por qué había elegido a dicha actriz para el proyecto:
“Kristen es una de las mejores intérpretes que tenemos en la actualidad. Para hacer esto bien, necesitas a alguien importante en la película. Kristen es muy versátil: puede ser misteriosa, muy frágil y, en última instancia, muy fuerte también, que es lo que necesitamos. La combinación de estos elementos me hizo pensar en ella […] Creo que va a hacer algo muy sorprendente e intrigante”.
Como era de esperar, el fichaje de la protagonista de ‘Crepúsculo’ traía consigo multitud de comentarios, siendo la opinión predominante bastante negativa debido al antagónico físico de ambas. Sin embargo, el pasado mes de enero era la productora del proyecto la encargada de publicar la primera imagen de Stewart caracterizada como Diana de Gales. Y sí, el parecido es más que asombroso.
Pudimos ver poco después más imágenes del rodaje en el que la intérprete encarna a Diana. En concreto, enfundada en un ‘look’ que consta de un ‘blazer’ de cuadros verde y rojo y unas gafas de sol que tapan parte de su cara. Como era de esperar, el icónico peinado de la princesa da el toque definitivo a la transformación, y en esta imagen se ve un detalle de su ‘outfit’ que poco (o nada) tiene que ver con la funesta princesa.