Una fuerte pelea entre Nicolás y Romina dentro de la casa de Gran Hermano terminó en una inesperada situación: el concursante recibió una sanción por haberle tirado una fuente llena de hielo y ella, con culpa, pidió que se la saquen y además, ¡que se la pasen a ella!
Durante El Debate, en vivo, los participantes recibieron la notificación que le daba la tarjeta amarilla a Nicolás por segunda vez. "Este tipo de conductas no van a ser toleradas, te queda sólo una advertencia", afirmaba el texto.
Al escuchar esto, Romina se sintió culpable de haber provocado la reacción de su compañero, y tuvo una idea un tanto insólita: pedirle a Gran Hermano que sea ella quien tome el "castigo". "Yo fui la que provocó que se ponga así tirándole cerveza", dijo en el confesionario. Pero la idea fue rechazada.
"Las sanciones no se pueden pasar de una persona a otra. Más allá de que me digas lo que quieras decirle. Hubo un grupo que estuvo analizando la situación para sancionar", concluyó Gran Hermano.
Fuente: Ratingcero