Kim Kardashian es capaz de todo por mantenerse bella; tanto, que se ha inyectado su propia sangre en el rostro y sigue recurriendo a la tecnología para que le devuelva un poco esa belleza que con el paso de los años se le ha ido “estropeando”.
En esta ocasión, Kim recurrió al láser para desaparecer algunas estrías que rodeaban sus pechos. Cuando estaba embarazada de su hija North, ella había recurrido a cremas para evitarlas, pero obviamente, no fue suficiente y optó por un tratamiento más radical.
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A través de un capítulo de Keeping Up with the Kardashians, se puede ver a la mamá de North West someterse a un tratamiento con láser que le permite borrar las molestas líneas para tener la piel de sus senos “estirada”.