tragedia

Ascienden a seis los muertos por el choque de barcos en el Paraná

La Prefectura Naval Argentina encontró hoy los cuerpos de cinco tripulantes y el capitán del arenero Río Turbio, que naufragó en Zárate. Aún queda un desaparecido. Están detenidos tres marineros de la embarcación paraguaya que habría causado la tragedia.
domingo, 13 de mayo de 2012 · 21:25

Los fallecidos son Gustavo Caracciolo (37 años, capitán), Ramón Ciriaco Rodríguez (58, primer oficial), Felipe Haroldo Aguirre (57, jefe de máquinas), Marcelo Osvaldo Córdoba (36, marinero y cocinero), José de la Fuente (46, contramaestre) y Cristian Marmet (25, marinero), según informó el prefecto mayor Sergio Gaetán, de la PNA de Zárate.

Está desaparecido el marinero Luciano Luna, de 24 años.

El accidente ocurrió a las 3:58 del sábado en el kilómetro 102 del Río Paraná de las Palmas, a la altura de Zárate; no se cobró víctimas entre los 12 tripulantes de las embarcaciones paraguayas y tuvo un sobreviviente entre los ocho del arenero.

En efecto, el segundo oficial Héctor Bogado, de 28 años, uno de los pocos que estaba despierto a bordo, se tiró al agua cuando el barco, tras el impacto, escoró hacia la derecha y naufragó. Fue rescatado luego en la orilla por la Prefectura.

Todo el fin de semana, la fuerza, con más de diez embarcaciones y un helicóptero, patrulla aguas abajo, especialmente hasta el kilómetro 80, en busca de algún otro sobreviviente o de algún cuerpo flotando.

Pero la actividad principal la desarrollan decenas de buzos en el interior del barco hundido, donde se trabaja sin interrupciones desde el momento del accidente.

La nave, de 15 metros de manga (ancho), quedó recostada sobre el lecho del río en un lugar donde la profundidad es de doce metros, por lo que exhibe su lateral izquierdo sobre la superficie.

Los buzos tácticos trabajan a ciegas, debido al limo que oscurece el agua; a seis u ocho metros de profundidad, van acompañados, están en comunicación permanente con la superficie y van atando una soga a medida que recorren el buque, para marcar el regreso y la zona explorada.

El primer cadáver encontrado, hoy a las 11, fue el del capitán Caracciolo, hallado en el pasillo de la cubierta de oficiales de estribor, es decir, de la banda derecha, abajo de la timonera, detalló Gaetán.

Por la tarde, los buzos encontraron los cuerpos de Aguirre, Rodríguez y Córdoba, en el comedor de la nave, contiguo a los camarotes de la tripulación.

Los familiares aguardan en la sede de la PNA de Campana, con apoyo psicológico de la fuerza y colaboración de la Cruz Roja. Es allí donde se procede al reconocimiento de los cuerpos que luego son remitidos a la morgue en Buenos Aires.

El accidente se produjo en una noche clara, sin niebla, en un recodo donde el río tiene unos 80 metros de ancho, marcado en los mapas como de libre sobrepaso permitido, y con ambos capitanes advertidos por la Prefectura de que iban a cruzarse, e incluso habiendo establecido comunicación entre sí.

El "Río Turbio", de 82,72 metros de eslora y 15,2 de manga, había partido de San Pedro con 2200 toneladas de arena y destino la ciudad de Buenos Aires. Tiene 31 años de antigüedad y es el mayor barco de la flota de cinco de la empresa arenera Puerto Nuevo.

El "Ava Payaguá", botado en 2010 y de 31 metros de eslora, iba de Buenos Aires a Asunción empujando una barcaza de 85 metros de largo por 24 de ancho, cargada de contenedores.

Ambos iban a cinco kilómetros por hora. La punta izquierda de la barcaza tocó el costado izquierdo de la proa del arenero y le produjo un corte de siete metros en el casco.

Sin embargo, no fue la avería la que causó el naufragio sino el golpe, porque hizo inclinar al arenero hacia la derecha y su carga se fue corriendo hasta que lo volcó de costado, tres minutos después del impacto.

La barcaza también fue llevada por la inercia y no se fue a pique porque quedó apoyada en un banco de arena. Las embarcaciones quedaron distantes 2,1 kilómetros una de la otra.

Gaetán informó que están detenidos e incomunicados Tomás Galeano (capitán), Orlando Fleitas (timonel) y Rubén Servián (práctico) de la embarcación paraguaya, que eran los encargados de las maniobras.

Leonel Dagnino y Oscar Richetti, propietarios de la empresa Puerto Nuevo, fueron a Zárate a seguir paso a paso las operaciones de búsqueda y rescate, e incluso contrataron tres buzos de la empresa privada de salvamento de Raúl Negro, para que colaboraran con la Prefectura.

Los empresarios dijeron que el barco hundido es recuperable y que les tomará un año o dos volver a ponerlo en servicio.

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