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Historias del Crimen

Un camionero descontrolado en la ruta 40 y el trágico final de un conocido matrimonio sanjuanino

Una mañana de febrero de 2004 un camión se cruzó de carril sobre la ruta 40 e impactó casi de frente a un auto en el que viajaban un médico, su esposa y su hijo. Los dos primeros fallecieron. Nunca se aclaró qué le sucedió al chofer del vehículo de carga.

Por Walter Vilca

En el auto viajaban un reconocido médico cirujano y exsecretario del Ministerio de Salud Pública de la provincia, su esposa la futura gobernadora del Rotary Club de Cuyo y su hijo, también profesional, con destino al aeropuerto de Mendoza. En el camión iba un joven que volvía de la vecina provincia, amanecido y aparentemente alcoholizado, y que regresaba a su casa en Rawson.

Rumbos diferentes y vidas completamente distintas, pero con un mismo destino que los cruzó de una manera trágica sobre la ruta nacional 40 a la altura de Colonia Fiscal. El resultado fue previsible en ese encontronazo entre un Mercedes Benz 1114 y un Renault 21: las muertes de dos de los ocupantes del auto. Las víctimas de aquel impactante siniestro ocurrido la mañana del 14 de febrero de 2004 fueron el matrimonio Segovia Moya. José Alejandro Segovia, de 57 años, era un prestigioso médico cirujano muy conocido en San Juan. Había sido secretario de Salud Pública de la provincia desde 1994, dirigió el Hospital Guillermo Rawson y además ocupó cargos académicos como decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Cuyo y de la Escuela Normal San Martín. Después de su paso por la función pública volvió a la actividad privada y trabajaba en su clínica y consultorio particular.

Graciela Inés Moya, de 51 años, era una figura muy activa dentro del Rotary Club Internacional. Aunque era ama de casa, dedicaba gran parte de su tiempo a actividades solidarias y comunitarias ligadas a esa institución. Tanto era así que estaba próxima a asumir como gobernadora del distrito 4890 del Rotary, que abarcaba San Juan y Mendoza. El matrimonio vivía en el barrio Residencial y aquel sábado había salido poco después de las 8 de la mañana junto a su hijo José Alejandro, de 27 años y también médico, en dirección al Aeropuerto Internacional El Plumerillo, en Mendoza.

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Tremenda imagen del siniestro vial. Foto de Diario de Cuyo.

Tremenda imagen del siniestro vial. Foto de Diario de Cuyo.

Desde allí pensaban volar a Buenos Aires y luego continuar hacia California, Estados Unidos, en un viaje que mezclaba descanso, trabajo y actividades de capacitación vinculadas al Rotary. El matrimonio estaba entusiasmado con el viaje. José Alejandro, el segundo de sus cinco hijos, esa mañana se ofreció a llevarlos en el Renault 21 de la familia. Se estima que los Segovia Moya partieron en su coche pasadas las 8 de la mañana y más tarde tomaron al sur por ruta nacional 40.

Lejos de allí, Mauricio Esteban Flores venía en un camión Mercedes Benz 1114, color amarillo y con acoplado. El chofer de 28 años, también vecino de Rawson, regresaba de dejar una carga en Mendoza y volvía con el acoplado vacío por la 40, se dijo en ese momento. En la Policía también se instaló la versión de que estaba amanecido, que había hecho una parada en algún lado y había bebido.

Por la misma ruta viajaban Rubén Otarola y Manuel Gentile en un Renault 12. Ambos testigos claves de lo que sucedió alrededor de las 9 de la mañana del sábado 14 de febrero de 2004 a la altura del kilómetro 117, en Colonia Fiscal Sarmiento. Los dos vieron que por atrás se le aproximaba el Renault 21, pero también observaron que venía el camión amarillo de sur a norte.

Otarola declaró después que le llamó la atención la manera en que circulaba el transporte de carga. El camionero transitaba haciendo movimientos extraños sobre la ruta, aseguró, desplazándose de un lado hacia otro entre los carriles del sentido sur-norte. “Venía por el medio de los dos carriles” y luego “hizo un movimiento hacia las líneas amarillas”, afirmó. Agregó que el rodado “otra vez se cruza hacia el otro sector y pasa por la parte media”, hasta que finalmente “cruza la línea amarilla hacia el sector Oeste”. Fue en ese instante que le gritó a su acompañante: “¡¡Mirá el camión!!”

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Una de las fotos de Diario de Cuyo de la escena del accidente.

Una de las fotos de Diario de Cuyo de la escena del accidente.

Aunque observó la escena apenas unos segundos, Gentile confirmó que el Mercedes Benz “venía por el carril rápido” y “se venía abriendo hacia el medio de la ruta, o sea hacia las líneas amarillas”. Los dos coincidieron en que el camión amarillo avanzaba haciendo maniobras impropias hasta que pasó por el costado de su auto. Segundos más tarde escucharon el “ruido de la frenada” y “la explosión” como consecuencia del choque que destrozó el Renault 21 en el que viajaba la familia Segovia Moya. Cuando miraron hacia atrás, observaron el desastre en la ruta.

El Mercedes Benz había impactado casi de frente al Renault 21 que venía mucho más atrás del Renault 12. La imagen era estremecedora. El auto había quedado con todo el frente destruido, con la mitad del rodado sobre el pavimento y la otra mitad en la banquina Oeste de la Ruta 40. A lo largo de la ruta había manchas de aceite, huellas negras de frenadas en zigzag, pedazos de chapa, neumáticos y partes mecánicas desperdigadas por varios metros. Más adelante, atravesado sobre el carril Oeste, quedó el Mercedes Benz 1114 de cabina amarilla, con el tren delantero desprendido y dos ruedas arrancadas junto a sus ejes sobre la banquina.

José Alejandro Segovia murió en el acto en el asiento del conductor. Graciela Moya también recibió el golpe de lleno, dado que iba atrás del conductor. Ella fue retirada del interior del vehículo, pero luego constataron que estaba sin vida. Su hijo se salvó porque iba del lado derecho, aunque igual sufrió golpes y una fractura.

El médico cirujano y su esposa fallecieron en el acto como consecuencia de las múltiples heridas. Su hijo fue el único sobreviviente, ya que viajaba sentado en el lado derecho del vehículo, aunque también sufrió lesiones.

El camionero Flores resultó golpeado y también fue trasladado al servicio de urgencias del Hospital Guillermo Rawson. Estaba alterado y hasta quiso agredir al personal que intentó hacerle el examen de alcoholemia. No permitió que le realizaran el dosaje. Sobre esto, un médico fue contundente y dijo que el chofer despedía olor etílico, de acuerdo a la causa judicial.

A los testimonios de Otarola y Gentile también se sumó la declaración de un vecino de Colonia Fiscal, Jacinto Zalazar, quien aseguró que vio al camión haciendo zigzag sobre la ruta hasta que terminó cruzándose de carril antes del impacto.

Las pericias y la inspección ocular terminaron de reconstruir la mecánica del siniestro. El informe accidentológico del ingeniero José Godoy reveló que el Mercedes Benz invadió el carril rápido oeste por donde viajaba la familia Segovia Moya y provocó el choque frontal. Las huellas de frenadas en zigzag, las manchas de aceite y la posición final de los vehículos fueron claves para determinar que el camionero perdió el control y se cruzó hacia la mano contraria.

El camionero estuvo detenido algunos días y nunca dio su versión. Se abstuvo de declarar durante la instrucción de la causa. El caso se resolvió en el Primer Juzgado Correccional, donde el defensor de Mauricio Esteban Flores y la fiscalía propusieron el juicio abreviado. El entonces juez Enrique De la Torre refrendó el acuerdo el 23 de abril de 2008 y condenó al camionero a la pena de dos años de prisión de ejecución condicional y cinco años de inhabilitación para conducir. Hoy debe tener 50 años y seguramente volvió a manejar.

FUENTE: Sentencia del Primer Juzgado Correccional del Poder Judicial de San Juan, artículos periodísticos de Diario de Cuyo y hemeroteca de la Biblioteca Franklin.

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