asesinatos en uruguay

Habla el novio del enfermero asesino: "No puedo decir si es culpable o no"

Están juntos desde hace 22 años y comparten ritos de la secta umbanda.Muy enojado con los medios uruguayos, sospecha que hay “algo” detrás.
lunes, 02 de abril de 2012 · 08:20

Jorge Yozzi, pareja desde hace 22 años de Ariel Acevedo, uno de los dos enfermeros uruguayos acusados de múltiples homicidios, habló en exclusiva con PERFIL sobre cómo era su relación con Acevedo, cómo es su situación en la cárcel y las dudas que tiene sobre el desarrollo de la causa.

Yozzi apoya a su pareja y cree que hay “algo más” detrás del caso. “Es una persona normal, no pudo armar todo esto solo”, afirmó. Yozzi tiene 52 años, trabaja de artesano y es religioso: dirige un templo umbanda en el que participa Acevedo, pero asegura que eso no tiene nada que ver con las muertes. “Somos umbandas pero es nuestra religión, no tiene nada que ver con los asesinatos”.

—¿Qué le dijo la policía al detener a su pareja?
—Los oficiales me pidieron hablar con Ariel pero no me explicaron nada. El los atendió y los policias le pidieron que subiera al patrullero. Se llevaron nuestras computadoras y se fueron. Yo no entendía qué pasaba y no podía imaginarme de qué se trataba. Ariel pasó la noche en la comisaría y al otro día declaró en la fiscalía. Quedó demorado y no pude hablar con él. Antes de que lo trasladaran a la penitenciaría lo vi y me explicó de qué lo acusaban, pero yo no entendía de qué me hablaba. Teníamos una vida hermosa, perfecta y de la noche a la mañana se derrumbó.

—¿Cómo es Acevedo?
—Es una persona tranquila, responsable y estudiosa. Ayudó a muchas personas y es muy querido por sus amigos. La difusión de su vida privada no lo ayuda, porque mezclaron cosas que no tienen nada que ver. Pasaron más de diez días y siento que vivo una pesadilla de la que no puedo despertar. No digo todo esto por ser la pareja, pero es una buena persona.

—¿Va a verlo a la cárcel?
—Lo fui a ver el jueves, y lo vi muy ido, como si estuviera deprimido. Me pidió que no fuera más, que siguiera mi vida y que le diera para adelante sin él. Yo le pedí que luchara por su verdad, que no se abandonara, que peleara. El horario de visita es de 13 a 16, pero siempre me pide que me vaya antes porque no quiere que lo vea mal. Se preocupa por cómo voy a mantener la casa y por la salud de su madre. Sin embargo, pasa gran parte de su tiempo en la biblioteca de la cárcel y ya se ofreció para ayudar a sus compañeros de celda en sus estudios. Me dice que tiene ganas de estudiar pero aún no sabe qué. Tiene alto nivel cultural y le encanta leer. En el tiempo de la visita hablamos mucho pero hay cosas que por el momento prefiero no decir.
 
—¿Cómo está la familia de Acevedo?
—Muy conmovida. Tiene a su mamá que es una mujer mayor que sufre del corazón y sus dos hermanos. Todos están preocupados por él y el contexto no ayuda. Lo que se difunde por los medios les hace mal, son mentiras. Yo hablo con ellos para mantenerlos tranquilos y les doy fuerza para que no se depriman. Su madre no fue a la cárcel a verlo porque le haría mal a su salud.

—¿En qué mintieron los medios?
—La madre no lo maltrataba como dijeron, lo que sí es verdad es que sufrió abuso sexual de pequeño. Vivió mucho tiempo con su abuela y su madre. Pero tenía una vida normal, de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. En Uruguay también se dijo que los asesinatos tenían que ver con venta de órganos. No existe nada de lo que se dijo, tampoco mataba por dinero ni tiene arreglos con funerarias. Vivimos bien, pero somos personas de trabajo.

—¿Tenían planes a futuro?
—Claro. Nosotros viajamos seguido a Buenos Aires y teníamos pensado pasar la Semana Santa en el centro porteño. En nuestra luna de miel también fuimos a Buenos Aires y conocimos la zona del Tigre. Nos divertíamos mucho y siempre estábamos juntos.

—¿Eran de salir de noche?
—Otra mentira. No somos de ir a boliches ni de tener vida noctura. Salimos con amigos, pero no frecuentamos discotecas gay.

—¿Cree que Acevedo es culpable?
—Es una sensación extraña, no puedo creer que me pase esto. Pero no puedo decir que es culpable ni inocente. Si realmente lo hizo, el gran interrogante es dónde estaban los médicos, los forenses, los compañeros enfermeros. Para mí hay algo más detrás. Estoy enloquecido, no sé para donde ir. Hay muchas cosas para analizar y averiguar. Tengo esperanzas de que se resuelva todo.

Perfil bajo para el otro acusado

El otro enfermero implicado es Marcelo Pereira, aunque aún se investiga si actuaban en connivencia o no. Pereira reconoció cinco muertes hasta el momento, pero ante los medios juega un perfil bajo y no existen fotos ni declaraciones de él ni de ningún allegado. Tampoco tiene abogado pago y su representación la tomó la abogada oficial, Silvia Landeira, quien en breve diálogo con PERFIL aseguró que prefiere no tener ningún contacto con los medios.

En cambio, la abogada de Acevedo, Inés Massiotti, se presentó ante los medios y expuso la declaración de su cliente además de contar que Acevedo sufrió abuso sexual en su infancia como estrategia para justificar sus actos.

De Pereira apenas se supo que es casado y tiene dos hijas. Según un diario local, los vecinos del barrio en que vive Pereira vieron a la esposa muy desanimada y dolida por no haberse dado cuenta de lo que hacía su marido. Pereira no tiene información personal en las redes sociales y vivía en una zona rural en la localidad de Pinar del Norte.

El abogado Fernando Posadas, que representa a Andrea Acosta -la tercera enfermera implicada en la causa como cómplice-, confirmó que presentó ante el juez la apelación de la acusación.

(Fuente: Perfil)

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