Se desdijo

Roger Waters, ahora niega su apoyo por las islas Malvinas

En un comunicado, el músico aseguró: 'Un periodista me malinterpretó y escribió un artículo citándome, yo no dije eso'.
martes, 06 de marzo de 2012 · 00:07

El cantante británico Roger Waters salió hoy a aclarar sus dichos sobre las Islas Malvinas al asegurar que no dijo "nada" cercano a que el archipiélago era de la Argentina y que su declaración fue "malinterpretada".

Waters afirmó que no tiene "una solución definida", pero pidió que el conflicto se resuelva en "paz" y se busque "un compromiso", al modificar su posición de la semana anterior, cuando había considerado que las Islas Malvinas eran "argentinas".

El comunicado de Roger Waters publicado:
Recientemente di una conferencia de prensa en Santiago de Chile, donde respondí preguntas durante una hora. Como no hablo español, mis respuestas fueron traducidas a través de un intérprete. Fui consultado sobre la cuestión de las Malvinas / Falklands, y di una respuesta muy completa. Un periodista de Argentina me malinterpretó y escribió un artículo citándome como exclamando categóricamente que las Islas pertenecen a Argentina. No dije nada de eso. Mi posición es esta:

La historia de las Islas es la historia de dos monarquías coloniales opositoras, Inglaterra y España, batallando en el territorio una y otra vez en los días en que construir un imperio era lo acostumbrado. Así que las posiciones actualmente en conflicto entre Gran Bretaña y Argentina son la triste herencia de las ahora muy desacreditadas políticas imperiales de los monarcas europeos del siglo XVI. Las islas en sí mismas existieron deshabitadas por millones de años antes del siglo XVI y probablemente sobrevivan a la extinción de la raza humana por millones de años más. La tragedia de 1982, en la que se perdieron 900 vidas, fue causada por la locura de dos líderes políticos, Galtieri y Tatcher, quienes estaban perdiendo su poder y usaron el conflicto como distracción. Fue descrita en su momento por un comentarista chileno como "dos hombres calvos peleándose por un peine".

Ahora, treinta años después, el sonido de los sables está aumentando de nuevo. Yo no soy un político o un diplomático, y no tengo una solución definida, pero estoy convencido de que es el momento de pedir la paz y buscar un compromiso, no empujar para una victoria. Al final del día lo que realmente importa es que no se derrame una sola gota más de sangre en el altar de las aspiraciones imperiales de reyes muertos hace rato.

 

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