tomalo con humor

Publicaron la solicitada de despedida de Cobos

El columnista del diario La Nación Diego Sehinkman jugó con la probable solicitada que Julio Cleto Cobos hubiera escrito a modo de despedida de estos sinuosos 4 años de gestión.Leela en esta nota.
jueves, 01 de diciembre de 2011 · 11:33

Queridos compatriotas:

Ante la interminable serie de agravios que he venido soportando desde la 125 por parte de un sector del Gobierno, y especialmente en estos días previos a la finalización de mi mandato, consideré necesario hacer públicas algunas aclaraciones:

- Desde mi voto "no positivo", el kirchnerismo se dedicó a decir que soy Judas. Técnicamente es incorrecto. Judas también traicionó, pero cuando lo descubrieron, tuvo la delicadeza de no quedarse a cenar.

-En mi rol de vicepresidente electo, intenté siempre recomponer el vínculo con la Señora Presidenta. Hace poco me crucé con ella y le dije: "Ya fijé mi posición en Diputados. Estoy en contra de la legalización del aborto y de interrumpir el embarazo. ¿Vió que pensamos lo mismo?". Pero ella me contestó: "No crea, señor vicepresidente. No sabe con cuánto gusto, la fórmula que concebí con usted, la hubiera interrumpido a los tres meses".

- Fue el mismísimo Kirchner, o sea, "ÉL", quien me eligió en 2007 para integrar la fórmula con su esposa, diciendo que necesitaban reconciliarse con los "sectores medios resistentes al PJ". Si la ingenuidad es un crimen, condénenme a cadena perpetua: me creí lo de la transversalidad. Pero sepan que para mí, es muy doloroso pensar que de aquel eslogan de campaña de 2007, "Cristina, Cobos y vos", sólo haya quedado yo. Cristina me dio la espalda. Y según las encuestas, "vos" también.

- No faltará en esta solicitada mi autocrítica: admito que resulté ser "psicopateable". Me dijeron tantas veces que yo era un traidor a la Patria y un destituyente, me inocularon tanta culpa, que desde que pronuncié la gran frase "Mi voto no es positivo", casi lo único que se me escuchó decir en el Congreso fue: "Silencio por favor, está hablando la Presidenta".

-Autocrítica 2: Pude haberme pasado de pícaro. Cuando en octubre de 2010 Cristina viajó a Alemania, yo fui a la Convención Nacional Radical para candidatearme para presidente de la Nación. ¿Y qué fue lo raro? Que en ese mismo momento, ¡yo era presidente de la Nación!, porque estaba reemplazando a Cristina, que estaba de viaje. Ese día batí un record digno de Ripley: "En un lejano país llamado Argentina, un muchacho mendocino logró ser al mismo tiempo presidente del oficialismo... ¡y candidato a presidente por la oposición!... Aunque usted... no lo crea"

Autocrítica 3: En la 125 me choqué de repente con una fama y una expectativa social enormes y no estaba preparado. A diferencia del cubismo, el cobismo fue un movimiento que nació antes de que el primer "cuadro" estuviera bien pintado.

Autocrítica 4: Me equivoqué. Creí que estaba subido al potro mecánico y que si aguantaba sobre la vicepresidencia sin caerme, ganaba. No me di cuenta de que la gente, con el tiempo, en vez de verme como a un héroe, empezó a matarse de risa viendo cómo Cristina, que manejaba la palanca, me zarandeaba como a un muñeco de trapo.

- Le pido perdón al establishment, que en los posteriores 60 días al voto no positivo, creyó ver en mí a su líder soñado. No me dio el piné.

- "Es uno de los momentos más difíciles de mi vida. Yo sé que mi deber es acompañar, pero yo no puedo acompañar en esto. Tengo que hacer lo que me dicta mi corazón. Y eso no significa que esté traicionando. Que la historia me juzgue". ¿Les suena? Apuesto a que sí, pero se equivocan. Eso es lo que le dije a mi papá Fermín, que era peronista acérrimo, un día de 1991 cuando le comuniqué que me había afiliado al Partido Radical. Como ven, kirchneristas, no fue personal. En todo caso, al primero que traicioné ... fue a mi padre.

Aún con todo lo expuesto, les recuerdo que según el artículo 93 de la Constitución, soy yo el que debe tomarle juramento a la Señora Presidenta. Sin embargo, Kunkel declaró que "Cobos debería evitar el ridículo". Boudou dijo que no quiere tenerme cerca. Y Pichetto me presionó diciendo: "Vamos a ver qué dice el protocolo, pero acá cada uno sabe lo que tiene que hacer".

Señores K: ustedes son especialistas en colocarse en el centro del ring moral. Échenme ustedes, pero no me pidan que renuncie. Del mismo modo, saquen los subsidios ustedes, no le pidan a la gente que renuncie. No le pidan siempre al otro que haga el movimiento. Asuman alguna vez el costo político de sus decisiones. Es el último requerimiento de alguien que en la vida, tal vez no sea un ganador... pero es un desempatador. Lamento nuestro choque de destinos.

Pero si aún así el argumento constitucional no les bastara, recurro también al comercial. ¿Se imaginan la escena? Cobos, que nunca quiso renunciar, le toma juramento a Cristina. Los dos mirándose a los ojos. 40 puntos de rating. ¿Van a privar al público argentino del verdadero final de "Resistiré"?

Expreso por último que los caminos de la vida no son los que yo pensaba. En marzo de 2008, muchos veían en mí al futuro líder de la oposición, al candidato natural a la presidencia. Hace pocos días me vieron en la cocina del Senado amasando tallarines para los mozos, en agradecimiento por atenderme cuatro años. Vaya ingrata metáfora de mi carrera política: Kirchner había dicho que yo era una "máquina de impedir". Resulté una Pastalinda.

No los olvidará.

Cleto.

 *Diego Sehinkman es periodista, psicólogo y guionista. Todos los domingos escribe la columna "Terapia" en el Suplemento Enfoques y acaba de sacar el libro "¿Qué tienen los políticos en la cabeza? (Traumas, complejos y taras psicológicas de nuestros dirigentes)" por Ediciones B- Vergara

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