Este jueves, la Academia Sueca otorgó el Premio Nobel de Literatura al escritor húngaro László Krasznahorkai, destacando “su obra visionaria y conmovedora que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”.
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SUSCRIBITEEste jueves, la Academia Sueca otorgó el premio teniendo en cuenta “su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”.
Este jueves, la Academia Sueca otorgó el Premio Nobel de Literatura al escritor húngaro László Krasznahorkai, destacando “su obra visionaria y conmovedora que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”.
En el comunicado oficial, la Academia subrayó la influencia de sus viajes por Asia en su literatura: “El resultado es una serie de obras inspiradas en las profundas impresiones que le dejaron sus estancias en China y Japón”.
A sus 71 años, Krasznahorkai es considerado uno de los grandes narradores épicos de la tradición centroeuropea, heredero de una línea literaria que va de Franz Kafka a Thomas Bernhard. Su estilo se caracteriza por el absurdo, la desmesura y un grotesco expresionista, según detalló la organización, aunque también incorpora una mirada contemplativa y refinada de influencia oriental.
El autor irrumpió en la escena literaria húngara en 1985 con Tango satánico, su primera novela, ambientada en una granja colectiva en decadencia, en vísperas del colapso del comunismo. La historia, situada en una región rural del sureste de Hungría similar a su pueblo natal de Gyula, causó gran impacto en su país y fue adaptada al cine en 1994 por el director Béla Tarr.
Su segunda novela, Melancolía de la resistencia (1989), consolidó su reputación internacional. La crítica estadounidense Susan Sontag lo bautizó como el “maestro del apocalipsis” tras leer este perturbador relato sobre un circo fantasmal que, al llegar a un pueblo húngaro junto al cadáver de una ballena gigante, desencadena el caos y la violencia.
Krasznahorkai es también reconocido por su estilo narrativo singular: largas oraciones serpenteantes que desafían las convenciones del lenguaje literario. Esta técnica se aprecia especialmente en Guerra y guerra (1999), una novela en la que un archivista emprende una odisea desde Budapest hasta Nueva York.
En El barón Wenckheim regresa a casa (2016), el autor retoma el motivo del "idiota" dostoyevskiano en la figura de un barón arruinado que vuelve a Hungría desde Argentina, obsesionado con reencontrar a su amor de juventud.
Más recientemente, su novela Herscht 07769 (2021), ambientada en una pequeña ciudad de Turingia, ha sido celebrada como una de las grandes obras de la literatura alemana contemporánea. El comité la describió como “un libro escrito de un solo aliento”, que entrelaza la violencia social con la belleza de la música de Johann Sebastian Bach.
Aunque la apocalíptica visión del mundo ha sido un sello distintivo de su obra, Krasznahorkai también ha cultivado una escritura más introspectiva y filosófica, influida por sus experiencias en Asia. Su novela de 2003, centrada en la búsqueda de un jardín secreto a las afueras de Kioto, marcó el inicio de una nueva etapa que culminó en Y Seiobo descendió a la Tierra (2008), una colección de 17 relatos sobre la creación artística estructurados según la secuencia de Fibonacci. El comité consideró esta obra, junto a sus cinco principales epopeyas, como una de las más significativas de su carrera.
Antes del anuncio, Krasznahorkai figuraba en segundo lugar en las casas de apuestas, detrás del australiano Gerald Murnane. La mexicana Cristina Rivera Garza ocupaba el tercer puesto, mientras que los argentinos César Aira y Samanta Schweblin también aparecían entre los favoritos.

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