Esta fue la mujer más "rata" de la historia: las anécdotas que catapultaron a "La Bruja de Wall Street" como la reina de las tacañas
Hetty Green fue conocida como “La Bruja de Wall Street”. A fines del siglo XIX se convirtió en la mujer más rica del mundo, pero también en la más tacaña de la historia. Su vida está llena de anécdotas insólitas que revelan una obsesión enfermiza por el ahorro.
Hetty Green fue una de las figuras más polémicas del mundo financiero estadounidense. Nacida en 1834, heredó una fortuna de 5 millones de dólares -equivalentes a unos 80 millones actuales- tras la muerte de su padre. En lugar de gastar, invirtió con una frialdad que asombraba incluso a los grandes magnates de Wall Street. Por este motivo, fue catalogada como la mujer más tacaña o -en criollo- "rata" de la historia.
En menos de veinte años multiplicó su dinero hasta acumular más de 200 millones de dólares, una cifra que hoy equivaldría a unos 4 mil millones.
Pese a ser una de las personas más ricas del planeta, vivía como una mendiga. Su aspecto descuidado, su vestido negro remendado y su olor a pobreza contrastaban con los lujos de los banqueros que la rodeaban. De hecho, fue en el Chemical National Bank de Nueva York donde se ganó el apodo que la perseguiría para siempre: “La Bruja de Wall Street”.
Las excentricidades de una millonaria obsesionada con ahorrar
Hetty Green tenía una filosofía de vida muy clara: ahorrar cada centavo. Vivía en pequeños departamentos de alquiler barato, prefería caminar largas cuadras antes que pagar un transporte y compraba siempre productos defectuosos con descuento. Hasta las galletas rotas y las frutas golpeadas formaban parte de su lista de compras.
Una de sus costumbres más llamativas era lavar solo la parte inferior de su vestido para no gastar jabón. Tampoco contrataba personal doméstico y evitaba cualquier tipo de lujo. Su austeridad llegaba al punto de devolver los envases vacíos para recuperar unos pocos centavos.
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Su obsesión por no gastar alcanzó niveles trágicos. Cuando su hijo Edward sufrió una herida en la pierna, Hetty se negó a pagar a un médico y lo llevó a un hospital público. Por ahorrarse los honorarios, la infección avanzó y el joven terminó perdiendo la pierna.
El método que la hizo multimillonaria
A pesar de su fama de tacaña, Hetty Green fue una inversora brillante y adelantada a su tiempo. En una entrevista con el New York Times en 1905, explicó su estrategia con una frase que hoy sigue siendo citada en el mundo financiero:
“Compro cuando las cosas están a la baja y nadie las quiere. Las mantengo hasta que suben de precio y la gente está ansiosa por comprar.” “Compro cuando las cosas están a la baja y nadie las quiere. Las mantengo hasta que suben de precio y la gente está ansiosa por comprar.”
Ese método, basado en la paciencia y el cálculo, le permitió amasar una fortuna colosal. Invirtió en bonos, ferrocarriles, inmuebles y préstamos, siempre con una lógica implacable y una mirada que desafiaba a los gigantes de Wall Street.
La muerte de "La Bruja de Wall Street"
Hetty Green murió en 1916, a los 81 años, como había vivido: ahorrando hasta el último suspiro. La leyenda cuenta que sufrió un ataque al corazón tras una discusión con su empleada por el precio de la leche.
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Aun postrada y enferma, se negaba a pagar enfermeras o tratamientos costosos. Su hijo Edward solo logró contratar cuidadoras si aceptaban vestirse como civiles, para no irritarla con el gasto que implicaban los uniformes.
Dejó una fortuna casi intacta que, irónicamente, sus hijos terminaron despilfarrando en pocos años.
El legado de Hetty Green
Hoy, Hetty Green figura en el Libro Guinness de los Récords como la persona más tacaña de la historia. Pero detrás del mito hay también una mujer que desafió las reglas de su época, triunfó en un mundo de hombres y demostró que el dinero, cuando domina la vida, puede volverse una cárcel invisible.
“La Bruja de Wall Street” sigue siendo un ícono de la contradicción humana: la multimillonaria que lo tuvo todo, pero vivió como si no tuviera nada.