El papa Francisco pasó una "noche tranquila" tras haber vivido una jornada complicada que generó gran preocupación en la Iglesia y entre los fieles de todo el mundo. El Pontífice había sufrido el viernes una crisis respiratoria debido a la bronquitis asmática que padece, y su condición se agravó durante el día. A la mañana siguiente, se le suministró oxígeno de alto flujo, y más tarde los análisis de sangre revelaron plaquetas en niveles inferiores a lo normal, lo que fue diagnosticado como trombocitopenia. Como consecuencia, los médicos decidieron administrarle transfusiones de sangre para tratar la anemia.
El boletín médico del viernes por la tarde había indicado que el Papa pasó el resto de la jornada “sentado en un sillón, aunque con más molestias que ayer”. Sin embargo, el estado de salud de Francisco seguía siendo “reservado”, lo que mantenía en vilo a la Iglesia y a los fieles, ya que los médicos confirmaron que el Pontífice sufre de una infección polimicrobiológica y que se había detectado un inicio de neumonía bilateral, conocida popularmente como “pulmonía doble”.
El mensaje del papa Francisco
“En estos días he recibido muchos mensajes de afecto y me han llamado especialmente la atención las cartas y los dibujos de los niños. ¡Gracias por esta cercanía y por las oraciones de consuelo que he recibido de todo el mundo! Les encomiendo a todos a la intercesión de María y les pido que recen por mí”.
La preocupación creció aún más cuando, después de ser internado en el hospital Gemelli el viernes 14, los médicos confirmaron la gravedad del cuadro. El Papa, de 87 años, había sido ingresado por sus problemas respiratorios, pero la aparición de una infección y la dificultad para tratar la bronquitis empeoraron su situación. Frente a este diagnóstico, la organización del Vaticano se vio forzada a gestionar el momento de crisis con una gran logística, en busca de encontrar soluciones para la continuidad de la Iglesia en caso de que el Pontífice no logre superar este delicado momento de salud.
Este sábado, durante la celebración de la jornada jubilar de los diáconos en la Basílica de San Pedro, el Papa no pudo participar como estaba previsto, pero en su lugar se leyó un mensaje escrito por él. Además, la tradicional oración del "Angelus" del mediodía, que Francisco solía pronunciar, también fue modificada.
Por otro lado, se conoció que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fue informado acerca del estado de salud del Papa. “Estamos rezando por él”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un comunicado. En tanto, desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum también expresó su solidaridad y deseó una pronta recuperación al Papa, resaltando su compromiso con los más pobres y la promoción de la fraternidad entre las naciones.
A medida que avanzan las horas y con la salud del Papa aún en observación, el mundo entero sigue pendiente de la evolución de su estado, mientras que las oraciones y mensajes de apoyo continúan llegando desde todos los rincones del planeta.
FUENTE: Clarín