El Ministerio de Defensa de Rusia anunció este lunes una tregua de dos días en Ucrania para el 8 y el 9 de mayo, en conmemoración del 81 aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi. La propuesta, impulsada por el presidente Vladimir Putin durante una llamada con Donald Trump la semana pasada, vino acompañada de una amenaza explícita: si Kiev intenta perturbar las celebraciones del Día de la Victoria, las fuerzas armadas rusas lanzarán un ataque masivo con misiles sobre el centro de la capital ucraniana.
El comunicado fue más lejos que una advertencia militar ordinaria. Moscú instó a la población civil de Kiev y al personal de las misiones diplomáticas extranjeras a abandonar la ciudad “de manera oportuna”, una señal que convierte la tregua en un ultimátum encubierto. El mismo texto recordó que Rusia se había abstenido hasta ahora de lanzar ataques de ese alcance “por razones humanitarias”, dejando implícito que esa contención tiene fecha de vencimiento.
La tensión se había disparado horas antes del anuncio. Un dron ucraniano impactó en un edificio de Moscú situado a unos diez kilómetros del Kremlin, según confirmó el alcalde Serguéi Sobianin. En ese contexto, el presidente Volodímir Zelensky intervino ante la cumbre de la Comunidad Política Europea en Ereván y señaló que los drones ucranianos tienen capacidad para alcanzar el desfile del 9 de mayo en la Plaza Roja. “Rusia ha anunciado un desfile sin equipamiento militar. Si esto ocurre será la primera vez en muchos, muchos años. No pueden permitirse equipamiento militar y temen que los drones puedan sobrevolar la Plaza Roja”, afirmó. El propio Ministerio de Defensa ruso había confirmado días antes que este año no habrá tanques ni misiles en el desfile, una ruptura con la tradición que Kiev interpreta como señal del desgaste acumulado.
Zelensky respondió con una contrapropuesta. El presidente ucraniano anunció este lunes un cese de fuego propio para la noche del 5 al 6 de mayo, distinto al calendario ruso. “Anunciamos un régimen de alto el fuego a partir de las 00:00 del 5 al 6 de mayo. En el tiempo que queda hasta ese momento es realista lograr que el silencio entre en vigor”, escribió en X. Zelensky subrayó además que Ucrania no había recibido ninguna comunicación oficial de Moscú sobre las condiciones del cese que Rusia difundió en redes sociales. La posición de Kiev no ha variado en lo sustancial: solo un alto el fuego de al menos 30 días, incondicional y verificable, constituye una base real para negociar. Moscú rechaza esa condición de forma sistemática.
La propuesta sigue un patrón consolidado. El Kremlin ya decretó una pausa de unas 30 horas por la Pascua ortodoxa en abril de 2026 y otra de tres días por el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en mayo de 2025. En ambos casos, los bandos se acusaron mutuamente de violaciones y los combates se reanudaron una vez expirado el plazo, sin que ninguna tregua abriera conversaciones formales.
La llamada entre Putin y Trump del 29 de abril, de más de noventa minutos, fue el detonante de la iniciativa. Según el Kremlin, Trump respaldó la propuesta. El asesor presidencial ruso Yuri Ushakov precisó que Putin le transmitió que los objetivos militares de Rusia “se alcanzarán en cualquier caso”, con tregua o sin ella. El jefe de gabinete de Zelensky, Andriy Yermak, respondió que Ucrania no necesita una pausa temporal sino un cese permanente e incondicional.
Con más de cuatro años de guerra y las negociaciones estancadas desde mediados de febrero, cada pausa táctica confirma la misma brecha: Rusia ofrece silencios acotados al ritmo de su calendario; Ucrania exige garantías que Moscú no está dispuesta a dar. La tregua del 9 de mayo llegará, si se produce, con una novedad que las anteriores no tenían: una amenaza explícita de bombardeo masivo sobre la capital del país al que simultáneamente se le propone dejar de combatir.