Esta historia ocurrió en Georgia, el país que comparte fronteras con Rusia, Turquía y Armenia.
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SUSCRIBITEEsta historia ocurrió en Georgia, el país que comparte fronteras con Rusia, Turquía y Armenia.
Amy Khvitia estaba en casa de su madrina, cerca del mar Negro, disfrutando su programa de televisión favorito, “Georgia's Got Talent”, cuando apareció en pantalla una chica exactamente igual a ella.
“Todo el mundo llamaba a mi mamá y le preguntaba: '¿Por qué tu hija baila con otro nombre?'”, recordó posteriormente la joven.
Siete años después, en noviembre de 2021, Amy publicó en TikTok un video en el que aparecía con el pelo azul mientras se hacía un piercing en la ceja; a 320 km de distancia, en Tiflis, otra joven de 19 años llamada Ano Sartania, recibió esa grabación a través de una amiga e intentó localizar a “la chica de la ceja perforada”.
Alguien que conocía a Amy vio el mensaje y las conectó en Facebook. Quedaron en encontrarse y se vieron por primera vez en la estación de metro de Rustaveli, en Tiflis.
“Fue como mirarse en un espejo: la misma cara, la misma voz. Yo soy ella y ella es yo”, confesó Amy.
“No me gustan los abrazos, pero a ella la abracé”, reconoce Ano.
Las jóvenes decidieron enfrentar a sus familias y descubrieron que habían sido adoptadas, con pocas semanas de diferencia, en el año 2002.
La madre de Amy reveló que una amiga le dijo que había un bebé no deseado en el hospital local y, si les pagaba a los médicos, podía llevárselo a su casa; a la mamá de Ano le propusieron el mismo trato.
Ninguna de las familias adoptivas sabía que las niñas eran gemelas y dicen que no se habían dado cuenta de que era ilegal hacer algo así en Georgia.
Las jóvenes contactaron a la periodista Tamuna Museridze, quien las ayudó a encontrar a su madre biológica y vincularse nuevamente a ella.
Por su parte, Museridze hizo una completa investigación sobre lo ocurrido y descubrió que el tráfico de bebés en Georgia fue sistemático durante más de cinco décadas, desde fines de los años cincuenta hasta mediados del 2000.
La periodista reveló que estaban implicados en este procedimiento desde taxistas hasta altísimos cargos del gobierno, incluyendo funcionarios que falsificaban los documentos necesarios para invisibilizar las adopciones ilegales: “La escala es inimaginable: se robaron hasta 100.000 bebés. Era sistemático”.
Museridze descubrió que los niños georgianos acababan con familias de Estados Unidos, Canadá, Chipre, Rusia y Ucrania.
Como respuesta a esta investigación, Georgia modificó su legislación sobre adopción y reforzó las leyes contra el tráfico de personas, dificultando las adopciones ilegales.
Video con el informe que la BBC le dedicó al tema:
