En Calingasta, un proyecto minero de cobre promete cambiar el mapa económico y social de San Juan.
Durante su participación en el encuentro Negocios del Futuro, el vicepresidente y gerente general de McEwen Copper, Michael Meding, deslizó los beneficios que tendrá San Juan en la nueva ola de inversiones mineras de cobre, especialmente para dar trabajo directo por generaciones.
El alto ejecutivo que lidera el yacimiento de cobre Los Azules, en Calingasta, uno de los gigantes del cobre sanjuanino, dijo que la futura mina tendrá más de 20 años de vida útil y podría extenderse aún más según los resultados de las exploraciones. Fue en ese momento que lanzó: “es un negocio que puede alimentar a 3.000 familias en forma directa por varias décadas”, sostuvo Meding, al referirse a la magnitud de la operación en el evento organizado por La Nación.
Además de destacar el impacto social del proyecto, habló sobre su aporte a las exportaciones y la apuesta por una minería regenerativa e industrializada en la provincia. El ejecutivo, que lidera el desarrollo del proyecto Los Azules, subrayó el impacto económico y social que podría tener la producción de cobre en la provincia y en el país.
“Donde antes faltaba desarrollo, ahora hay una oferta de vida cotidiana muy interesante. Eso es solo posible gracias a las ganancias de la minería”, afirmó al ilustrar que la provincia de San Juan vivió una verdadera transformación con la minería que ya vive San Juan con proyectos como Veladero.
Exportaciones y valor agregado
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Michael Meding, en el evento de La Nación.
En el plano económico, el ejecutivo estimó que Argentina podría alcanzar exportaciones por 10.000 millones de dólares anuales solo por cobre en un plazo de entre cinco y diez años. “El potencial geológico existe, y el país tiene la oportunidad de transformarlo en crecimiento sostenido”, señaló.
Uno de los diferenciales que destacó sobre Los Azules fue la decisión de McEwen Copper de producir cátodos de alta pureza en el país, en lugar de exportar concentrado.
“Normalmente se produce concentrado, que tiene 25 o 30% de cobre y se exporta para refinación. Nosotros vamos a producir directamente cobre que se puede usar acá, para hacer cables o motores eléctricos”, explicó. Esa estrategia, dijo, reduce la dependencia de los mercados externos y abre la posibilidad de impulsar la industrialización argentina del metal rojo, clave para la transición energética y la tecnología.
Una minería regenerativa
Durante la charla, Meding también introdujo el concepto de “mina regenerativa”, una visión que busca minimizar el impacto ambiental y cambiar la percepción social de la actividad. “Desde el inicio el diseño está pensado para tener una huella ambiental mínima. En vez de consumir recursos naturales, se diseña incorporando la naturaleza. Queremos dar otra cara a la minería”, explicó.
Con una inversión estimada en más de 3.000 millones de dólares, Los Azules se perfila como uno de los proyectos más relevantes de la década. Sin embargo, Meding advirtió que para concretarlo se requiere previsibilidad y confianza a largo plazo. “El RIGI está pensado para eso: para dar previsibilidad a largo plazo y generar un marco donde los inversores se sientan cómodos”, afirmó.