En los últimos días se conoció que, tras la desregulación del sector, el precio de la yerba mate aumentó en el país un promedio de 35,3% en dos meses. De ese modo, la suba acumulada de su precio en el segundo trimestre del año, fue más alta que la inflación de alimentos acumulada en el mismo período, que llegó al 14,4%. Ante ese panorama, Tiempo de San Juan realizó un recorrido por algunos supermercados de la provincia y en sus góndolas ya se puede ver paquetes de medio kilo de yerba con precios que superan los $3.000.
Durante la mañana, mientras en un supermercado de la provincia una repositora cambiaba los carteles indicadores de precios de al menos dos marcas de yerba; en otro, parada frente a los paquetes, una mujer se quejaba en vos alta: “¡Qué pasó! ¿Cuándo aparecieron estos precios? Ya nadie piensa en la gente”.
Revisando los precios expuestos, se puede ver que ahora, en el caso de las marcas más caras y dependiendo sus variedades, los costos de la yerba varían entre los $3.250 y los $3.029.
Por otra parte, existe la posibilidad de conseguir paquetes de entre $2.750 y $2.550. Y en el otro extremo quedan las marcas menos conocidas o las de yerbas que vienen saborizadas, cuyos valores oscilan entre los $1.349 y los $1.950.
Cabe recordar que, según indicaron fuentes del sector en medios nacional, el marcado incremento en el costo de la yerba comenzó a registrarse en abril pasado, cuando se liberaron los precios.
Esto se debe a que, desde 2002 y hasta marzo de este año, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) era el encargado de fijar los valores de referencia. Durante la primera etapa de producción, el organismo negociaba y establecía los precios mínimos, que garantizaban a los productores cubrir sus gastos y obtener un margen de ganancia.
Ahora, a raíz de la desregulación en abril, las industrias que se encuentran en las “fases intermedias” de la cadena de producción, deben pagar un valor más alto para comprar la materia prima, lo que implicó “un aumento de precios en los paquetes de yerba que están a la venta en los supermercados”, indicaron desde la UADE en un informe realizado sobre la situación.
Al mismo tiempo, el documento marca que, “el aumento de precio del kilo de hoja verde se trasladó de la cadena de producción hasta el precio final” y afirmó que los más perjudicados “fueron los consumidores”.