Por Viviana Pastor
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Cuando Arturo Arias compró la propiedad en Zonda, al pie de las Sierras Azules, para descansar los fines de semana, no se imaginó que terminaría convertida en un emprendimiento vitivinícola.
Fue su amor al vino y a los viñedos lo que lo llevó a comprar más hectáreas y a construir una pequeña bodega que tomó el nombre del lugar y que desde hace 2 años elabora 20.000 litros de vino de alta calidad, Summus. Después sumó una hermosa sala de degustaciones y el lugar se convirtió en un pequeño paraíso para los enófilos, rodeado de la belleza de las sierras zondinas.
“El modelo es de bodega boutique, hasta 40.000 litros de vino. Son 4 hectáreas plantadas de las variedades Malbec, Syrah, Cabernet, Tannat y Merlot; y en el futuro plantaremos un varietal blanco”, explicó el enólogo Marcelo Ureta.
El lugar, a 800 metros sobre el nivel del mar, le da a las uvas características especiales por la amplitud térmica que allí tienen: temperaturas bien cálidas de día y muy frescas por la noche, lo que favorece la madurez fenólica, destacó Ureta.
La bodega no elabora vinos para guarda en barrica, sino vinos frescos y jóvenes y su producto especial es un blend realizado con tres varietales tintos, que es el más pedido por la gente que visita la finca. “El trivarietal es el que más buscan, pero se están dando cosas muy buenas en todos los varietales. El viñedo más viejo tiene 5 años, es decir que a nivel técnico estamos experimentando con la uva. El Merlot se da espléndidamente, hace poco tuvimos expertos extranjeros y se quedaron maravillados, igual con el Syrah que tiene características muy buenas”, destacó el enólogo.
Los vinos Summus –nombre que significa supremo, lo mejor- se venden sólo en vinotecas y algunos restaurantes y se están promocionando en ferias nacionales como La Rural de Palermo 2012, la última donde se presentó la bodega.
“Es un emprendimiento familiar, el dueño es un profesional de la medicina amante del vino que vio que en su casa de fin de semana podía montar una unidad de negocios que si bien debe ser sustentable y sostenible, hoy todo es inversión. Al ser una bodega boutique, la producción será siempre de vinos premium, pero acotada y esto impide exportar, ya que una sola venta podría comprometer toda la producción del año y no es la idea”, contó Ureta.
En ese marco de viñedos y sierras, la bodega está pensada para recibir al turista y el proyecto a largo plazo es construir un lugar para hospedarse con restaurante, requisito de las bodegas preparadas para el enoturismo.
“La bodega está pensada para el turismo y no en el desarrollo comercial del vino porque su portfolio es acotado y su volumen chico. Desde el Consejo de Enólogos proponemos la unión de estas bodegas boutique, que son 4 en la provincia, son bodegas que necesitan marketing de provincia y tener el establecimiento preparado para la gente. Nada se hace con suerte, todo es trabajo y dedicación y requiere una inversión importante”, señaló Ureta.





