El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer la Encuesta de Tendencia de Negocios de la Industria Manufacturera de abril a junio del 2026, que marcó un índice de confianza empresarial de -18,3%; es decir, con una perspectiva negativa respecto a la realidad. Frente a esto, desde la Unión Industrial de San Juan manifestaron que hay un clima de incertidumbre y desánimo por la baja demanda, aunque hay algunos empresarios que mantienen sus esperanzas en dos motores: la obra pública y el comercio exterior.
Leonardo De la Vega, presidente de la entidad, señaló que, si bien no tienen un estudio pormenorizado sobre la realidad del ámbito, dijo que “hay rubros que están muy golpeados, como el textil, calzado y metalmecánico, los cuales siguen sin repuntar, con mayores dificultades cada vez”. Sostuvo que la mayoría de los empresarios manifiestan que la caída del consumo interno es el principal factor que afecta a la industria, por encima de problemas históricos como la inflación o los costos laborales.
En este sentido, el dirigente empresarial aseguró que atraviesan una realidad complicada, aunque perjudica especialmente a las pymes familiares. “Las empresas chicas hacen un gran esfuerzo por mantener los puestos de trabajo y el capital humano, a pesar de trabajar con rentabilidad negativa”, declaró. Esto ha provocado que muchas pymes vivan una situación financiera delicada, ya que han tenido que recurrir al endeudamiento para enfrentar gastos corrientes. “Se viene sosteniendo muchísimo esa situación laboral”, continuó.
Señaló que el acceso al crédito es muy bajo, con tasas de interés muy altas y plazos cortos que restan competitividad a las industrias argentinas. Además, mencionó que las pequeñas empresas suelen no ser "sujetos de crédito" por no poder cumplir con las garantías exigidas por el sistema bancario.
La perspectiva a futuro es incierta para los industriales sanjuaninos debido a un escenario nacional que fomenta la apertura de las importaciones, lo que obliga a las empresas a competir con productos del exterior. No obstante, creen que hay políticas que podrían cambiar el rumbo económico actual. “Aunque veo con prudencia a la minería como una posible palanca de crecimiento, aclaro que es un proceso lento. También la reactivación de la obra pública podría ser un instrumento para dinamizar la economía interna de forma rápida”, manifestó.
De la Vega señaló que el aumento en las exportaciones puede causar un efecto derrame en el resto de las cadenas de valor del mercado local, algo que le daría respiro al sector manufacturero. “Las compañías que ya están en el mercado de exportación y poseen productos competitivos buscarán fortalecer su cadena de valor. Esto les permite generar mayor rentabilidad o volumen, compensando así la caída de ventas en el mercado local”, indicó.