José Garramuño, el "pistolero" que fue el terror de Rawson y Chimbas y resultó condenado hace unos días a siete años de prisión por múltiples causas, volvió a sentarse este jueves en el banquillo de los acusados tras ser imputado en un expediente de gravedad.
Según el fiscal Leonardo Villalba, de la UFI Delitos Contra la Propiedad, Garramuño fue uno de los motochorros que atacó a una joven de 20 años en el interior del barrio Güemes, en Rawson. En dicho episodio, la víctima sufrió dos disparos -inicialmente se informó que solo tenía una herida-.
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Para el representante del Ministerio Público y su equipo, las pruebas recolectadas hasta el momento -principalmente las armas secuestradas, vestimenta y cascos- señalan a este individuo como uno de los agresores. Por tal razón, se solicitó al juez de Garantías, Maximiliano Eugenio Barbera, que el detenido sea imputado por homicidio criminis causa agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa. Por esta carátula, en caso de ser hallado culpable, podría recibir una pena de entre 10 y 15 años de cárcel.
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Para la defensa del acusado, ejercida por el letrado Gómez Camossi, su cliente fue señalado como el autor solo por el hallazgo de unas armas. El abogado adujo que el Ministerio Público Fiscal (MPF) no cuenta con pruebas irrefutables para demostrar que su defendido participó en el hecho. Asimismo, sostuvo que todo se validará mediante peritajes técnicos.
Con esto último, el letrado se refiere a que las vainas servidas encontradas en el lugar del ataque serán cotejadas con la pistola secuestrada en la causa de Flagrancia.
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Por otro lado, la fiscalía expuso la gravedad del cuadro de la víctima, vecina del barrio, quien estuvo en riesgo inminente de perder la vida. Según el relato de los hechos ante el juez, la joven fue intervenida quirúrgicamente de urgencia debido a que uno de los disparos le lesionó el colon. Esta herida provocó la pérdida de materia fecal, lo que obligó a realizar un lavaje profundo para evitar una peritonitis. Respecto al segundo impacto en la espalda, los peritos informaron que presenta quemaduras y "tatuaje", signos que confirman que el disparo se efectuó a quemarropa, es decir, a escasos centímetros de distancia.