La etapa Jáchal-Valle Fértil no tuvo cambios para la clasificación general y las fugas que se gestaron en medio de la carrera acabaron neutralizadas. Cualquiera diría que, sumado a que el jueves hay descanso para el pelotón, los ciclistas tuvieron una jornada "relajada". Pero nada de esto es cierto. Los gestos, al llegar a la plaza departamental de San Agustín, lo dijeron todo.
Los pedaleros mostraron rostros de cansancio y dolor después de disputar la etapa más extensa de la 38º Vuelta a San Juan. Unos 189 kilómetros entre llano y ascenso, viento y lluvia. Sólo bastó ver la cara descajada de Emiliano Contreras, ciclista de Puertas de Cuyo. O la mueca de dolor de un pedalero del Movistar Team.

El agua fue una especie de "remedio" para aliviar el agotamiento físico y mental tras una jornada durísima.

Pero la Vuelta es así. Ahora los ciclistas ya piensan en la etapa siguiente y cómo reponerse al desgaste del día miércoles. Por suerte el jueves hay descanso y tiempo para recuperar energías.
